Brigadas cerca del punto donde estaría la comunicadora perdida en Cerro Negro

Brigadas cerca del punto donde estaría  la comunicadora perdida en Cerro Negro

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Don Ramiro Flores Jiménez nació en el caserío Ania (Ayabaca) hace 53 años. Conoce bien el bosque de Cerro Negro, sabe el camino hacia varias de sus lagunas y, según dice, en ella hay cientos de plantas medicinales, osos de anteojos, antis, pumas, pavas barbadas y hasta cuevas donde se podría sobrevivir frente a la humedad.

“Él está acostumbrado a que le paguen con azúcar, limones, yonque (cañazo), maíz blanco y cigarros”, dice Flores, mientras 15 ronderos de la Comunidad de Yanta coordinaban la expedición de búsqueda de los tres trabajadores de Río Blanco Copper, extraviados en las estribaciones de Huancabamba y Ayabaca desde el 11 de julio cuando hacían tareas topográficas en el antiguo campamento del proyecto minero.

Con los ronderos irán diez efectivos de rescate de la PNP; y saldrán desde las 5 a.m. hacia el punto donde Manuel Herrera dejó a Aleida Dávila, en la montaña de Cerro Negro. Según el presidente de la Ronda de Yanta, Senecio Jiménez, la comitiva caminará unas 6 horas por el trecho llamado ‘La Escalera’ hasta llegar al bosque. Allí acamparán y, si el clima lo permite, mañana temprano llegarán a la zona donde estaría la comunicadora Dávila, el ingeniero Orlando Pastrana y el asistente Segundo Tacure.

LA REUNIÓN

Luis Quiñones, jefe del contingente policial acantonado en Ania, conversó con los líderes de la Comunidad de Yanta y aseguró que no hay responsabilidad alguna de los ronderos en el extravío de los trabajadores de la minera. “No desconfíen en la Policía. Vamos a apoyar en todo para esta búsqueda”, señaló el coronel.

Tanto Magdiel Carrión, expresidente de la ronda, y Milton Peña, teniente gobernador de Ania, recalcaron este “apoyo humanitario” como una muestra de desprendimiento con las familias de los desaparecidos. “Los ronderos no hacemos esto para ganar plata”, expresó ante más de 100 comuneros. 

PEDIDO Y ÁNIMOS

Sin embargo, los presentes entraron en una larga reflexión cuando Luis Montes, hermano de Aleida Dávila y representando a las demás familias, pidió a los ronderos colaborar con la búsqueda. “Ustedes conocen la zona, confío sinceramente en ustedes”, dijo muy apenado.

Por la noche, el buen ánimo de rescatistas y ronderos primaba en Ania. Alistaron bolsas de dormir, carpas, ponchos impermeables, linternas, víveres, caramelos de limón… y hasta canelazo para “ir calentando el cuerpo en el camino frío”. Los ronderos, por su parte, aún buscaban un chamán “para pagar al Cerro Negro que bien cerrado anda”.                                          

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