¡Basta ya, Keiko Fujimori!

¡Basta ya, Keiko Fujimori!

La candidata Keiko Fujimori perdió las elecciones presidenciales, pero logró que la mayoría del Congreso sea de su partido. El riesgo era que no dejara gobernar al candidato ganador y es lo que está sucediendo.

Las sucesivas interpelaciones, los cambios de ministros, han creado un clima de desconfianza y están mermando la autoridad del Gobierno y retrasa la ejecución de su plan, peor con los desastres naturales y el destape de actos corruptos que comprometen a políticos, siendo ella también sospechosa de haber recibido dinero mal habido, para su campaña. Sin embargo, se atreve a exigir cambios en el gabinete, como jugando, sin objetividad y estrecha visión, porque cambiando personas no se resolverán los problemas que el país arrastra hace décadas, incluyendo las consecuencias éticas del gobierno de su padre.

Este ambiente de intromisión e inestabilidad es caldo de cultivo para grupos que quieren sembrar el caos, imponer ideologías y derechos de unos en contra de la mayoría. La huelga de profesores no solo es inoportuna e injusta: es inmoral, porque los derechos de los profesores no deben anular los de los alumnos. Bajo la sospecha de infiltrados radicales que manipulan las necesidades del profesorado.

La excandidata Fujimori pretende que el Gobierno fracase y, por tanto, el país. Una vez más, demuestra que le importa poco el país que acogió a su familia inmigrante. Es una persona que nunca ha tenido carencias materiales; al contario, siempre ha sido privilegiada y podría decirse hasta sobreprotegida por su madre, su padre, Montesinos, y ahora sigue siéndolo por su partido y admiradores del imperio Fujimori.

Doña Keiko debe saber que el Perú y los peruanos no son sus vasallos, que el cincuenta por ciento no votó por ella. ¡Basta ya de pataletas y caprichos secundados por personas que ven en ella una oportunidad para ingresar al mundo de la política o mantener un cargo, por el poder que ha heredado y que, al parecer, no aprendió a utilizar para bien! Como el alumno que copia y pega la tarea, pero no sabe explicarla.


Escrito por: María Luisa Ruesta Arce
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María Luisa Ruesta Arce

María Luisa Ruesta Arce

Psicóloga. Ejerce la docencia universitaria en la Universidad de Piura