Aypate: crónica de un atentado anunciado

Aypate: crónica de un atentado anunciado

La destrucción del Patrimonio Cultural en la Región, va en aumento, la Ley en favor de su protección, parece inútil; ésta no se acata y los depredadores no son juzgados, menos condenados. El “desarrollo Vial”, ha ocasionado gran perjuicio a los Sitios Arqueológicos, especialmente al Qhapaq Ñan, el Camino Inca. La Institución o empresas que hacen los Expedientes Técnicos y las que construyen, salvo raras excepciones, hacen caso omiso a la normatividad. Por ello, debemos exigir que se tenga más respeto, por los recursos culturales y el medio ambiente, por nuestro presente y el de las futuras generaciones.

LLAKTA INCA

Unos meses atrás, recibí la invitación para participar en un Evento Académico, pues se necesitaba información de un arqueólogo, una reflexión histórica para el Sitio arqueológico Aypate. Según mis hipótesis de trabajo e interpretación de las evidencias, comentadas en diferentes oportunidades, Aypate, la Llacta Inca, Ciudad Inca o provincia Inca, construida en el siglo XV por los gobernantes cuzqueños en el norte del país, ostentaba una tonalidad rojo coral en las fachadas de sus
principales estructuras.
Como toda ciudad Inca, son reconocibles las estructuras de poder: Akllawasi, Ushnu, Kallanka, Fuente Ritual, palacios, plazas, y otras edificaciones de carácter administrativo, de control (pukaras), viviendas, productivas, caminos, entre otros. Estas construcciones están emplazadas en la parte media y alta del cerro, desde donde el poderío Inca allí materializado, impresionaba al por su monumentalidad y la tonalidad resplandecida de su arquitectura.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD Y OTROS TÍTULOS

El nombre de mi Ponencia, “Pukaypate: la fuerza de la ciudad roja en la sierra piurana”, quizá tenga mucho significado en estos momentos, complicados y graves para este Patrimonio Cultural, ícono y emblema de los piuranos, en particular de los ayabaquinos.
Es Aypate, el Complejo Arqueológico, que por su asociación con el Camino Inca Qhapaq Ñan, fue reconocida y Declarado en 2014, como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, en esa oportunidad, como tenía que ser, en Piura hubo algarabía y festejo; antes de ello, había sido declarada (en papel) como Capital Arqueológica de la Región, además, en un concurso, propiciado por el gobierno regional fue elegida como una de las 7 Maravillas de Región Piura.

EL GOBIERNO REGIONAL

Como se verá, no son pocos los reconocimientos que Aypate ha tenido, pero, paradójica mente, ¿Cuánto apoyo recibió de las Instituciones que la “Reconocieron” con tan magnos títulos?, con conocimiento de causa les podré comentar algunos. El Gobierno Regional, aparte de haber dado títulos de propiedad a los campesinos, dentro de la Poligonal del Sitio Arqueológico, ¡nada!, en ninguna de las últimas gestiones, del señor Trelles Lara, del señor Atkins, mucho menos la del señor Hilbck; pese a que las gestiones para solicitar apoyo económico, fueron reiteradas, pues como siempre, para Cultura, nunca hay presupuesto, ni siquiera cuando se trata de un Sitio al que se les ocurre promocionar como destino turístico, o utilizarlo para sus promesas en campaña electoral.

MUNICIPALIDAD DE AYABACA

La Municipalidad de Ayabaca, en estos últimos años, me refiero en el tiempo que tuve la oportunidad de trabajar en el Sitio Arqueológico, entre los años 2012 y 2018 ha participado “apoyando” con un magro presupuesto, en pago a obreros para la limpieza del área Monumental luego del período de lluvias; en honor a la verdad, proporcionaron algunos otros obreros para actividades puntuales; también acondicionaron un servicio higiénico y pagaban algún guardián de su confianza.

EL PROYECTO QHAPAQ ÑAN

El Ministerio de Cultura, sede central, a través del Proyecto Qhapaq Ñan, desde 2012, sostiene presupuestalmente al Sitio, primero mediante un Proyecto de Investigación y luego como Proyecto Integral, de hecho el inicio de estas actividades, produjo expectativa y esperanza en la recuperación del Patrimonio Cultural de Piura, pues se constituía como el único Proyecto desarrollado en nuestra Región, (lo es hasta ahora). Esto no significa que Aypate sea el único Sitio que hay que Investigar y Proteger, hay cientos de ellos en territorio piurano, que esperan por esa posibilidad, así como sus poblaciones; muy cerca en, Huancabamba, de la época Inca, está Caxas, Mitupampa, Huancacarpa, Jicate, y qué decir, de los Sitios pre Inca, como Vicus, Chusis, Laynas, Serrán, Las Huacas, Narihualá, y muchos más, que así como van las cosas, seguramente tendrán finales dramáticos. De hecho, en nuestra Región, la Gestión de Patrimonio Cultural, es cosa seria.

PROYECTO INTEGRAL AYPATE

Volviendo al tema puntual, el Proyecto Integral Aypate, cuyo objetivo era Investigar, Conservar, y Promocionar el Complejo Arqueológico, fue asumido por el Qhapaq Ñan; tuvo como primer director, al doctor Cesar Astuhuamán, reconocido investigador de la Cultura Inca; en ese período, se realizó el reconocimiento de toda el área arqueológica, identificando y registrando más de 30 Sectores, cada uno constituido por un complejo de estructuras, dentro de una área mayor a las 200 Ha. evidenciándose el potencial arqueológico del Complejo. Astuhuamán dejó el cargo en 2015, el cual fue ocupado por la autora del este artículo hasta 2018.
En ese tiempo, me refiero a mi gestión, se logró ejecutar dos Proyectos de Emergencia, Conservación y Restauración, en el Ushnu y la Kallanka, no sin tropiezos de todo tipo, que no permitían el avance esperado: lluvias, quema de bosque
y estructuras, dificultad en el acceso, burocracia y seguramente algunas deficiencias nuestras, a pesar del esfuerzo que hiciéramos, junto a todo el equipo técnico y profesional que trabajaba en Aypate.

LAS CARRETERAS

Actualmente es otra la realidad, y amerita referirnos a la actual gestión del gobierno regional, la del señor Servando García, que, a través de la Municipalidad, por cierto, gracias a la “Autoridad para la Reconstrucción con Cambios” ha tenido la posibilidad de ejecutar una serie de Obras y carreteras en toda la provincia; entre ellas la muy ansiada vía que conduzca hasta Aypate y un poco más allá. Digo la muy ansiada, pues mientras estuvimos en la Dirección del Proyecto, hicimos una
serie de gestiones, solicitando tanto a la Municipalidad, Subregión y Región, la mejora de los aproximadamente 15 kilómetros del Tramo Yanchalá – Aypate,
Era y es necesaria ciertamente, no sólo para facilitar el acceso al público para la visita al Complejo, sino también para mejorar la comunicación de las empobrecidas poblaciones aledañas.

ÁREAS AFECTADAS

En ese contexto, lo que afectará la construcción de la Vía, no son sólo los Tramos de caminos antiguos, inca y pre inca, que se ubican a lo largo esa ruta, sino principalmente, la Plaza, o Tinkuy, como le llamamos, que es entrada al Complejo. Se trata de una explanada arqueológica empedrada o enlajada en donde confluyen rutas (caminos) importantes, allí los Inca construyeron una estructura de piedra, de forma rectangular compuesta por cinco recintos inter comunicados, al que denominamos portazgo, que suponemos tuvo el rol de control y descanso.
En este espacio, durante los últimos años se han desarrollado una serie de eventos, sociales, culturales y deportivos, ósea, Uso Social del Espacio, tal como el Qhapaq Ñan propone, con lo cual, estamos de acuerdo y debería continuar siendo así. Sin embargo, el hecho de que el Proyecto de carretera pase prácticamente por la mitad de la plaza, invadiendo el área intangible, constituiría un atropello al Patrimonio, la desarticulación de este importante Sector y más aún, la ya anunciada construcción de viviendas a ambos lados de la carretera en plena plaza; es más que serio, la “gran idea” concebida años antes, es consolidar allí el Caserío, que luego necesitará con justicia, los servicios básicos, luz, agua y desagüe; es realmente preocupante, de concretarse, sería grave, un nefasto precedente.

LA FUERZA DEL AYPATE

La Cuidad Coral de Aypate, en este caso, tendrá que sacar la energía mítica del cerro que le legó el nombre, la fuerza de sus antepasados, para no ser atropellada por el “desarrollo”; desarrollo, que para nada debe significar destrucción y
que, sin duda, si no hay una intervención urgente de quienes desde el Estado deben proteger, eso va a pasar, ya que la empresa privada, salvo raras excepciones, no tiene idea o no quiere tener, de lo que significa responsabilidad social, interés por el patrimonio, sensibilidad o identidad. Es bien sabido que su única preocupación es generar y aumentar sus ganancias para operar y para con la coima y el soborno, llenar los bolsillos de las autoridades y funcionarios de turno.

DEBER MORAL

¿Hay esperanza de evitar la destrucción de este importante Patrimonio?, al menos debería de intentarse, pues se necesitará la participación de los piuranos que creemos que, para tener futuro, no es preciso destruir el pasado, (pues de
eso ya tenemos bastante) los que sabiendo que existe una Ley de Protección del Patrimonio, exijamos que se cumpla.
La normatividad vigente exige en estos casos, que las empresas constructoras deben ejecutar Proyectos de Evaluación Arqueológica (PEAs), Proyectos de Monitoreo Arqueológico (PMAs), Proyectos de Rescate (PRAs) según sea el caso. ¡Es nuestro deber moral exigir que se respete y valore el conocimiento ancestral y las evidencias materiales dejadas como herencia por las sociedades desaparecidas, para nuestro beneficio y de las generaciones venideras!.

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