Arquitectura piurana de la modernidad

Arquitectura piurana de la modernidad

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Humberto Viccina Linares
Programa de Arquitectura Udep

La ciudad en la que vivimos no deja de crecer en varias direcciones y continuamente nos sorprende encontrar arquitecturas variopintas en sus nuevas urbanizaciones. Vemos una arquitectura colorida que disfraza con pintura o cerámica su rigidez constructiva, su sincretismo estilístico o sus anodinos espacios interiores. Por otro lado, muchas veces se trata de casas y edificios de departamentos que aparentan estar diseñados como para un lugar donde no hace tanto calor y no llueve, constituyéndose en estructuras realmente inadecuadas para Piura.

Pero más allá de lo funcional y tecnológico, en la arquitectura piurana contemporánea no se manifiesta una inquietud estética y espacial para brindar un mejor espacio de vida para las personas o crear referencias que visualmente hagan más agradable la ciudad. Da la impresión que las nuevas edificaciones no pasan por un proceso conceptual de diseño arquitectónico sino que son producto de la intervención veloz o precipitada, de la dejadez en el acabado final de los detalles constructivos o de la imitación mediocre de ejemplos de arquitectura de otros lugares. La arquitectura contemporánea de Piura dista mucho en calidad con respecto a aquella nobleza de sus construcciones republicanas en proceso de extinción, pero también de la arquitectura moderna que en las décadas de los años 50 y 60 se construyó en muchas partes del Perú, también en Piura, llegándose a unos niveles de propuesta estética, espacial y de confort que nada tenían que envidiar de los grandes edificios de otros lugares del mundo.

En Piura tenemos ejemplos interesantes de arquitectura moderna como las casas construidas por arquitectos como Marcelo Elejalde o Alfredo Baertl Montori, el edificio principal del Club Grau de los arquitectos Arana-Orrego-Torres o el mismo e inacabado Centro Cívico de Piura. Se trata de una arquitectura que representa una época en la que habitualmente se cuidaban los detalles en la construcción y se seguían los planos arquitectónicos que eran fruto de una labor de concepción muy profesional y creativa. Quienes construyan hoy lo nuevo de Piura deberían facilitar la labor de sus arquitectos para que puedan seguir una actitud proyectual en busca de una arquitectura de gran calidad, dando lo mejor de sí en su trabajo. Hace falta exigir calidad arquitectónica brindando el tiempo y los incentivos necesarios para lograr realmente mejorar tanto el espacio privado como el espacio público y la ciudad.

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