Amaranto, el pueblo colombiano donde es tradición casarse entre primos

Amaranto, el pueblo colombiano donde es tradición casarse entre primos

Algunas personas en su adolescencia sienten atracción por alguno de sus primos o primas. Esa sensación es pasajera la mayoría de veces; sin embargo, en ocasiones, llega a más y termina en matrimonio. Esto es lo que sucede, desde hace décadas, en Amaranto, un pueblo en el que casarse entre primos es parte de una tradición.

Si bien es cierto esta práctica es legal en varios países, como señala el diario El País, es mal vista por la sociedad. Así, muchas religiones, como la católica, no respaldan la unión entre parientes. No obstante, esto no ha sido impedimento para que los moradores del pueblo en mención continúen con esta práctica.

¿Dónde queda el pueblo de Amaranto?

Amaranto es un pequeño pueblo ubicado en el departamento de Antioquia, en Colombia. Se encuentra a 1.400 metros sobre el nivel del mar y se caracteriza por ser un lugar con mucha vegetación, aunque no es precisamente esto lo que llama la atención de los turistas, sino su historia. Y es que, según información del diario El Tiempo, medio de Colombia, en la localidad viven alrededor de 200 personas que pertenecen a una sola familia, quienes se han casado y reproducido entre sí durante las últimas dos generaciones.


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¿Cuándo inició la tradición de casarse entre primos?

De acuerdo a Ana María Vanegas Galeano, líder comunal, esta tradición comenzó en 1890, cuando Isaac Galeano y Eudoxia Vanegas llegaron casados desde el municipio colombiano de Jericó. El padre de Isaac, Joaquín Galeano, fundó Amaranto.

¿Cuál es el matrimonio más antiguo del pueblo?

El matrimonio más antiguo de esta estirpe de campesinos y trabajadores es el de Luis Aníbal Vanegas Galeano y Alba del Jesús Galeano Henao, primos hermanos, quienes tienen 11 hijos y decenas de nietos.

Antes de casarse, la pareja tuvo que solicitar la autorización al obispo de Jericó a través de la iglesia de Ciudad Bolívar, un pueblo del suroeste de Antioquia. Para ello, se les impuso como penitencia 50 padrenuestros, 20 rosarios y seis confesiones.


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“No había nada que hacer; nos enamoramos, así fuese mal visto. Es que fuimos criados en la misma vereda, nos veíamos casi a diario, por eso resultamos casados; de estar tan cerca, tan apegados. Pero también había algo, una atracción; porque, a pesar de que yo me fui a Medellín unos meses, no me fijé en nadie más y, cuando volví a la vereda, nos ennoviamos”, dijo Alba del Jesús a El Tiempo.

Nuevas generaciones

Cuando Alba del Jesús y Luis Aníbal decidieron procrear, tuvieron miedo de que sus hijos nacieran con algún problema genético o físico, pero esto no sucedió. En el caso de los hermanos Orlando y Hernán Galeano, quienes se desposaron con dos primas hermanas hace más de 30 años, sus temores se hicieron realidad.

Patricia, una de las hijas de Hernán, nació con un dedo de más en las manos y pies, mientras que los seis hijos de Orlando presentan problemas de aprendizaje. Sin embargo, esto no ha hecho que las nuevas generaciones dejen de lado la tradición.

El pueblo de Antioquia donde todos son primos | Colombia - Medellín - Colombia - ELTIEMPO.COM

En Amaranto todos los pobladores son miembros de una misma familia. Foto: El Tiempo

Fuente: La República


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