Acceso y exceso

Acceso y exceso

El incremento en las transferencias de la información y las comunicaciones modificó la forma en que se desarrollan muchas actividades en la sociedad moderna. Esta innovación de las tecnologías ha creado la llamada “sociedad del conocimiento”.

Si Rene Descartes oficializó el uso de la razón, con todos los descubrimientos de la neurociencia, hoy en día se hace preciso oficializar la conciencia. Para ello debemos aprender una concepción holística e integrada de la vida, dejar de vernos como seres fragmentados y separados del Todo y comprender la profunda conexión que existe entre todo y todos.

El acceso constante e indiscriminado a los medios virtuales como Google y Wikipedia nos zambulle y sumerge en burbujas de nuestra propia perspectiva, distorsionando el concepto de la verdad, que debe ser una sola y no la que se mejor se adapte a nuestros intereses individuales.

Es así como del exceso de información que bajamos de la web, elegimos solo aquella que más se acomoda a nuestras perspectivas. Nos hemos vuelto pasivos y comodones perdiendo objetividad. Parece que nos importan más los postulados que nos convienen que la realidad de los hechos. Parece que nos vale más la repetición que pensar con lógica y razonamiento para emitir un argumento. El espacio para razonar se ha reducido.

En una iluminadora disertación emitida en TED, el profesor de filosofía de la Universidad de Connecticut Michael Lynch, sostiene que nuestra sociedad adolece de un serio problema relacionado con la manera cómo pensamos y cómo valoramos; es decir, con qué base formamos nuestra opinión y emitimos juicios de valor.

En sus conclusiones, Lynch señala que, para resolver el problema de la polarización del conocimiento y evolucionar a la era de la conciencia, es imprescindible reconectarnos con una idea fundamental: que todos vivimos en una realidad común.

Con un concepto tan fácil de postular y de comprender como difícil de poner en práctica Lynch propone tres medidas simples: (1) creer en la verdad, (2) atreverse a investigar o a conocer por nosotros mismos y (3) tener un poco de humildad.

“Ser espiritual no tiene nada que ver con tus creencias pero sí con tu estado de conciencia”. Eckhart Toll.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.