Editorial: Una tregua para enmendar errores

Editorial: Una tregua para enmendar errores

Si hay enseñanzas que nos dejará este fenómeno es que hay acciones, como la prevención, que no se pueden dejar para mañana. La enseñanza que los piuranos recordaremos en adelante es que más grave que la mayor crecida de ríos y quebradas es la negligencia y necedad humana al edificar en las defensa ribereñas, en zonas inundables, no limpiar los cauces del río o insistir en construir viviendas con techos sin caída para lluvias.

La falta de prevención nos está pasando factura, pero luego del susto de estas primeras semanas de tormentas, la naturaleza nos da una primera oportunidad para empezar a enmendar errores: desde el último lunes las lluvias, entre ligeras y moderadas, nos dan la opción, por ejemplo, de reforzar las defensa del río y enrocar el puente Cáceres antes que el caudal vuelva a crecer. Antes que se reanuden las precipitaciones torrenciales. A veces ni siquiera se trata de tener o no tener dinero, sino de gestión y ser organizados.

Cuando el río se salió en días pasados, no fue por haberse desbordado, sino por el descuido de no cerrar las compuertas. Los pronósticos del Senamhi y los investigadores siguen diciendo que las lluvias se extenderían hasta abril, entonces ¿volveremos a descuidarnos de abrir o cerrar estos tapones? 

Estos días sin lluvias torrenciales a lo mejor son también la última advertencia para que ciudadanos y autoridades paremos el riesgo de un brote masivo de enfermedades causadas por la basura y las aguas estancadas. Municipios, sequemos lagunas, vecinos eliminemos criaderos. Mejoremos. El Niño nos lo exige. Ya sabemos qué pasa si lo ignoramos.

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