Tu fe en la tempestad

Tu fe en la tempestad

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María Isabel timaná rodríguez
Colaboradora

Hoy en que festejamos el Día del Padre, reflexionemos en familia sobre la amenazante tempestad que, según San Marcos, pasaron los discípulos. Jesús duerme en la barca, mientras el miedo y el terror se apoderaban de ellos. Cristo calma la tempestad del mar, calma la agitación del ánimo de sus discípulos devolviendo paz a su corazón.

¿Cuáles son las tempestades que tenemos nosotros que amenazan nuestra fe? Los discípulos tuvieron temor del viento que hubo, de las grandes olas, su fe se acababa cuanto más fuerte era la tormenta, acudieron y llamaron a Jesús.

Nosotros también nos hemos asustado, hemos tenido miedo o nos hemos sentidos solos y solas, ante un compañero(a) que nos trata mal, frente a un disgusto, ante una enfermedad, ante la pérdida del trabajo, ante la separación conyugal. Pero tenemos que confiar en Él, como aprendieron los discípulos.

Recuerdo a un padre de familia del penal que me decía mi vida está llena de tormentas, tengo miedo, tengo cargas difíciles de llevar, me falta entusiasmo, alegría, he perdido la fe, llevo una cruz muy pesada sobre mis hombros y siento que ya no puedo más, mi familia no quiere saber nada de mí y me siento desamparado sin nada ni nadie a quien acudir.

¿Cuántos momentos en tu vida, tu papá se ha sentido igual? Y no hemos sido capaces de aliviarle la tormenta.

Hoy es un día que el Señor nos invita a calmar la tormenta que hay en los corazones de tantos padres de familia, no podemos dejarlo pasar, busca a tu papá y dale un abrazo, ayudémoslos mutuamente a vencer las dificultades que se presentan en el día a día tanto los hijos necesitamos de ti papá como tú necesitas de nosotros tus hijos, por eso hoy ve y busca a tu padre y dale un abrazo inmenso y si ya no está en la tierra eleva una oración por él.

Alguien me decía en estos días paz y amor, esa medicina necesitamos para afrontar y enfrentar nuestras pequeñas y grandes tempestades de la vida, solo eso necesita tu corazón para tener fe y lograr así la paz.

Dios está contigo, camina a tu lado, Él calmará las grandes tempestades de tus problemas y dificultades. ¡Ten fe! ante las adversidades de la vida.

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