Un trabajo muy sucio e inhumano

José Neyra Moncada

Hola, buenos días

Por José Neyra Moncada
Un trabajo muy sucio e inhumano

Ser recolector de basura en alguna municipalidad es tener el trabajo más sucio y riesgoso, pero a su vez ignominioso al que pueda aspirar una persona. En la escala laboral, solo pueden pretender llegar allí los más necesitados, aquellos a quienes se les ha cerrado cualquier oportunidad de trabajo.

Y es que para ser “basurero” de cualquier carro recolector se requiere de piernas atléticas para correr por más de 8 horas/día detrás de una compactadora; despojarse de cualquier perjuicio, pero sobre todo, abandonar la repulsión al hedor de la basura, y el miedo a las enfermedades infecciosas; es decir, ser inmune a todo mal por obra y gracia de la suerte.

A un obrero de limpieza pública, aquí en nuestra región, se le ha despojado hasta de su dignidad, no se les da guantes para protegerse de los vidrios o de los deshechos sanitarios, no tienen mascarillas, botas; a lo mucho usa un raído uniforme que ya perdió hasta el color original. No sé qué pasa por la cabeza de los alcaldes y sus jefes inmediatos, pero someterlos a condiciones así de trabajo es inhumano, y más aún aprovecharse de la necesidad de trabajo de quienes son parte importante de la sanidad de una ciudad.


Escrito por: José Neyra Moncada
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Director de El Tiempo.