Magia y encanto de Santo Domingo

Magia y encanto de Santo Domingo

Estar en Santo Domingo es mágico, los niños y jóvenes saludan a los visitantes, pareciera que uno fuera parte de su familia, se respira tranquilidad, un clima que te permite sentir la energía del cosmos, sus casas son herencia de la colonia, y por las calles corre la brisa que entra por el portachuelo o paso alto que hay entre las montañas. Esta caminata.

Dicen que no existen los gigantes, yo los he visto y puedo asegurar que aún permanecen en la Tierra, eran dos adultos, fuertes uno era de color negro y el otro verde grisáceo, junto a ellos estaban tres jóvenes que eran sus hijos a quienes tomaban de la mano, eran sigilosos y al parecer su trabajo era vigilar y cuidar a la comunidad de los Sancos una población ancestral.

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Los primeros tenían por nombre Huaycas y La Huaca, y los segundos Guar Guar y Chancha. Cuando se percataron de la presencia de más de 175 caminantes que llegaban de poblaciones pertenecientes a los cuatro suyos, se soltaron de las manos y extendieron sus brazos para darnos la bienvenida, eran cariñosos y hospitalarios.

Apenas amaneció, un frio tenue nos cobijó y fue cuando de su corazón sacaron una bola de fuego llamada Inti para darnos abrigo. Estos gigantes son los Apus, bellas montañas que abrazan día a día al hermoso y próspero pueblo de Santo Domingo de Guzmán de la Provincia de Morropón que este mes de noviembre cumple 131 aniversario de su creación como distrito.

Inicia la aventura

Se escuchan murmullos de asombro entre los caminantes que se aprestan a vivir una aventura de dos días a través de la Caminata organizada por el Colectivo Wayakuntu y la Municipalidad de Santo Domingo de Morropón; se percibe el aroma del café de esencia y de las tortillas de harina de trigo asadas en tiestos de cerámica, al momento del desayuno esta delicia acompañada de queso fresco y mantecoso es el primer regalo que recibe nuestro paladar.

Es 27 de octubre y se inicia el acto de inauguración, con pututu en mano el hermano Qorymaky del Cusco saluda a las cuatro direcciones y el hermano Agustín Guzmán comparte la hoja sagrada de la coca. La Banda musical del colegio Mauro Reynaldo Giraldo Romero retumba y anuncia la marcha hasta el mirador Cristo Redentor. Cada caminante siente la buena vibra, sus músculos se relajan y los pasos se aceleran, cada escalón es un disfrute, es la pasión por la vida, es fortalecer la autoestima, es valerse por sí mismo para la conquista de una meta.
Llegando al mirador unos saltan otros estiran las manos, se siente la libertad, cada persona se fortalece con el aire puro, las ideas fluyen y el diálogo entre caminantes empieza para conocerse y esperar juntos sorpresas. Por un momento callan, observan el milagro de la naturaleza y agradecen a los gigantes por la maravillosa vista que ofrecen para contemplar los bellos paisajes.

Continuamos la caminata hasta el caracol, la cortina de nubes se abría mientras el sol irradiaba los senderos para iniciar el espectáculo. Llegamos a una quebrada y la cruzamos, a unos cuantos pasos pisamos una extensa plancha o laja, era lava fundida retorcida en forma de remolino, la forma de un hueco en la piedra llama la atención pareciera que allí estuvo un caracol gigante. La alegría invadió a todos al ver en la quebrada unas lagunas sobre la roca cóncava conocidos como peroles, sin perder la oportunidad disfrutaron de sus aguas con un refrescante baño improvisado.

Sabiduría plasmada en piedras

Continuamos con la aventura, ahora en busca de los libros de piedra que permanecen escondidos entre pampas y laderas, pero siempre junto a quebradas; la sabiduría de nuestros antepasados les permitió tallar las rocas para impregnar mensajes, espejos lunares y controladores del tiempo basados en los solsticios y equinoccios. Caminábamos contemplando al paso las exuberantes plantaciones de caña guayaquil o guadúa, el silbido de sus hojas daban una sinfonía que nos animaba a seguir en nuestro propósito.

Era Impresionante ver caminando y dialogando a padres con sus hijos, a pequeños con grandes, a hombres con mujeres, a ecuatorianos con peruanos y bolivianos, parecía una telaraña tejida con hilos de integración estaba construyéndose una Abya Yala sin fronteras. Dentro de un pastizal junto a un matorral esta una roca viva que habla del pasado de generaciones que dejaron su rastro con figuras espirales, rostros, manos círculos y más elementos gráficos como queriendo perennizar su existencia. Conocer estos lugares nos transportan a cientos de años atrás y nos permiten sensibilizarnos de nuestra identidad, amarnos nosotros para poder amar a los demás.

Impresionantes peroles

Retornamos al pueblo de Santo Domingo de Guzmán y la exquisita gastronomía nos esperaba, gallina criolla, trigo con chancho y más potajes que acompañados de una chicha de maíz o té de plantas del lugar. En el comedor cada uno contaba su experiencia, preguntaban cuándo habrá la próxima caminata, se percibía la alegría y el entusiasmo que había despertado la Caminata Wayakuntu. Al rato invadió el silencio era hora de degustar los alimentos nativos.

Luego de un corto descanso y de tomarse al paso fotografías en cada rincón del pueblo, se emprendió el viaje hasta la pintoresca comunidad de San Miguel y de allí a los impresionantes Peroles.

Desde lo alto de un puente, se contempla una quebrada sobre una plataforma de roca y el azul del cielo se refleja en el agua de cada laguna. Unos pocos se atreven a acercarse y a contemplar más de cerca, el agua con su frescura seduce a los caminantes y los atrapa en sus aguas para que disfruten un momento, los que solo ven se animan y bajan con cuidado y terminan presos de las delicias de los Peroles, se hace una fiesta; unos saltan, otros se deslizan, otros se zambullen, extienden sus manos y gritan de alegría, aquí no hay espacio para la tristeza ni la depresión es un relax total en el que el ser humano vive en armonía con la naturaleza.

El sol se despedía y aun seguían disfrutando de las aguas de los Peroles, poco a poco salieron los caminantes y en pocos minutos estábamos en el pueblo, allí nos esperaban dos hermosas estudiantes del Colegio San Juan, qué dicha la nuestra de escucharlas hablar de sus tradiciones, de sus costumbres y de la invitación a conocer su pasado a través de las invalorables piezas arqueológicas que reposan en el museo de la institución.

Luego de un baño era necesario un café y si es con tortillas y queso mejor. Cuando pasamos por la Plaza de Armas estaba una extensa fila de mesas y se escuchaba música con ritmo local, ya se sentía un aire de fiesta, por un momento callamos y nos miramos a los ojos era impresionante todos estábamos recibiendo el aroma de exquisita comida, era la pampa mesa que la Municipalidad distrital de Santo Domingo de Guzmán había preparado para dar la bienvenida a las personas que estaban visitando este bello paraíso terrenal.
Gallina criolla, chancho horneado, tortillas de trigo, queso, yuca, camotes, mazapanes y más delicias eran el deleite a nuestros ojos, al rato el señor Elvis Barreto Jiménez, alcalde de Santo Domingo de Guzmán hizo el ofrecimiento a los visitantes y pudimos deleitarnos con la pampa mesa.

Noche de integración

Era la noche de la verbena de integración de pueblos hermanos, era una noche abrigada por la hospitalidad de una población agradecida por la visita. Artistas invitados, artistas de los colegios, escuelas instituto y de las rondas campesinas intervinieron con temas de identidad, hermanamiento, de cuidado a la naturaleza que permitieron activar la toma de conciencia en favor de la vida y la naturaleza.

Cataratas de Ñoma

El Pututo se escuchó muy temprano, era hora de continuar la caminata el día 28 rumbo al fascinante mundo de las cascadas. Llegando a la comunidad de Ñoma, degustamos un exquisito desayuno criollo y de inmediato a disfrutar de la caminata. Con las caricias del fresco amanecer se inició la caminata, las aves aparecieron y nos acompañaron en nuestro caminar al saber que nuestra intención es proteger la naturaleza. Hermoso el verdor del paisaje, admirable la labor de campesinos en sus tareas de ordeñe, algunos de los caminantes a prisa se acercaron para ver el proceso y de paso degustar la leche fresca y pura de vaca.

En algunos tramos del camino empezaron a tener dificultad lagunas personas no acostumbradas a caminar, pero aquí es donde crece cada persona aquí se fortalece lo humano de cada ser, aquí germina la solidaridad, el hermanamiento y es cuando se apoyan unos a otros para juntos llegar a la meta.

Entre el verdor de árboles se ven hilos de plata moverse de arriba hacia abajo, suenan como una melodía es el agua que sale del vientre de los Apus para dar vida. Todas las personas al caminar lo hacen con cuidado y en silencio para sentir la energía de las plantas, el agua, el viento y las montañas, sentimos a gritos su clamor para que no sean destruidos ni contaminados.

Las cascadas son cabelleras blancas que al caer a las rocas expanden su espuma de pureza y con su frescura invita a convivir a través de un baño. Niños de seis años y adultos de setenta y tres años caminan hasta la segunda cascada y extendiendo las manos a lo infinito respiran profundo para llenarse de buena vibra, mientras que otras personas siguen caminando para llegar hasta la última cascada, lo importante es disfrutar la vida.

Sentado contemplando la alegría que embarga a cada caminante, una mariposa bella y multicolor se acercó un tanto temerosa cuando me vio a los ojos sintió la intención de comprenderla y cuidarla, entonces voló libre y se alejó pero al rato regresó y le hablo al oído y me dijo que era feliz al saber que el destino nos ha puesto en el camino para cuidar la naturaleza, fue en ese momento que desperté había estado soñando en este bosque de magia y amor, de vida y felicidad, así ya todos contentos regresamos a la población de Santo Domingo y sentíamos que los árboles se movían más las aves cantaban sin parar y el agua se aceleraba más en señal de una despedida.

Ya al partir Flavio Romero, un nativo del lugar entregó una prenda tejida con las manos de aquellas mujeres que a más de labrar su vida labran el hilo para darle vida a un tejido, gracias está abrigando mi corazón. Un agradecimiento a la Municipalidad de Santo Domingo de Guzmán, Rondas Campesinas, colegios y escuelas, Instituto Tecnológico de Santo Domingo, Iperu, Gobierno Regional, Dircetur y Oleoducto Petroperú, así como a los amigos artistas y caminantes.

Textos y fotos: Rodrigo Hidalgo Bravo

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