Sanipes: “La mayor cantidad de concha que se extrae de Sechura es informal”

Sanipes: “La mayor cantidad de concha que  se extrae de Sechura es informal”

La mayor cantidad de concha de abanico que se recolecta en la bahía de Sechura se produce en la informalidad. Así lo reveló el jefe del Organismo Nacional de Sanidad Pesquera (Sanipes), Ernesto Bustamante, en la siguiente entrevista para El Tiempo en la que nos explica los problemas que enfrenta la maricultura en el país y en la región.

No obstante, y como aspecto positivo, estimó que Piura podría producir hasta 30 mil toneladas y abastecer al mercado de Francia por todo un año.

–¿Cuál es el gran problema que enfrenta la maricultura en la región?
–La informalidad: la mayor cantidad de concha que se extrae es informal y la Unión Europea (UE) exige el concepto de trazabilidad para saber si el producto es de una zona que cumple con los controles sanitarios. De Sechura sale el 80% de las exportaciones, pero si la bahía tuviera una actividad ordenada, la producción se podría quintuplicar y satisfacer la demanda de Francia. La bahía puede producir 30 mil toneladas y Francia consume 20 mil al año.

–¿Cómo erradicar la informalidad en la extracción y producción?
–Esa es una tarea que le corresponde a Produce; nosotros sólo podemos supervisar y vigilar la sanidad e inocuidad del producto, y en eso estamos fallando. Los formales también recolectan en zonas de producción informal y no podemos sancionarlos porque falta personal para la fiscalización. Sólo podemos cerrar una concesión y prohibir que se extraiga el recurso hasta que se cumpla los controles sanitarios.

–La UE advirtió que no permitiría el ingreso de la conchas de abanico si es que no se cumple los estándares de inocuidad y calidad…
–La primera advertencia es del 2008, del Directorado General (DG Sante), organismo sanitario de la UE y señaló que los moluscos bivalvos (conchas, palabritas, almejas) no pueden ingresar, salvo que estén evisceradas o con tratamiento térmico (cocinadas). Ellos quieren asegurar que la comida que llegue a su mercado sea inocua.

–¿Por qué se esperó más de 9 años para comenzar a levantar las observaciones?
–No ha existido una autoridad sanitaria fuerte, el mercado europeo confía en las autoridades sanitarias de los exportadores (Perú) y exigen el certificado sanitarios del país de origen (en Perú es Sanipes).

-¿Han tenido que esperar tanto tiempo para darse cuenta que Sanipes no funciona?
–No, se ha estado construyendo una autoridad sanitaria que responda a las inspecciones. Creo que sí se dieron cuenta y tuvieron dificultades en el camino, pero no sé por qué no respondieron los responsables anteriores. Recién asumo las riendas y en estos meses nos vamos a adecuar a los requerimientos de la UE.

–¿Qué es lo que quiere asegurar la autoridad sanitaria de la UE?
–Que Sanipes tiene la capacidad para decidir, como en qué momento recolectar concha; si se detecta que el agua de la concesión tiene coniformes fecales se tendrá que esperar hasta realizar nuevos análisis y no sacarle la vuelta a los controles. Los coliformes siempre van a estar presentes en el agua. En años anteriores se ha estado permitiendo que se recolecte. De ahí vienen las advertencias.

–En mayo se iba a hacer la inspección sanitaria de la UE. ¿Se levantaron las observaciones o se dejará que se prohíba el ingreso de los moluscos?
–Se iba a hacer en mayo, pero [la UE] lo ha postergado hasta setiembre. Esperamos levantar las observaciones y aprobar la inspección, si no perdemos el acceso total de la exportación de la maricultura.

–¿Cuánto exporta el Perú en conchas de abanico?
–Exportamos mucho menos de lo que deberíamos exportar; el cambio climático afectó la producción de la concha. Según ADEX, el 2016 se exporto 4.323 toneladas, el 70% salió de Sechura (3.026) que género ingresos de 77 millones de soles. Francia, Bélgica y Holanda fueron los principales destinos. Entre el 2010 y 2013 se exporto 10 mil toneladas, 8 mil de Sechura.

–¿Por qué sólo hacemos cumplir las normas para las exportaciones y ello no ocurre con lo que va al mercado nacional?
–Se debe a que el consumidor no lo demanda; el mercado exterior lo exige y obliga a cumplir los controles sanitario. El peruano no exige y no le asigna un valor a la inocuidad y a la sanidad de los alimentos. El peruano solo ve que el producto sea “taipá”; es decir, bien servido, rico, sabroso y barato. Nadie se preocupa de que sea sano. Un claro ejemplo está en la gastronomía.

–¿La informalidad le está ganando a Sanipes?
–La informalidad es una traba no sólo para Sanipes, sino a la capacidad del peruano que pueda decidir comer sano. Sanipes hace los esfuerzos para asegurar que los productos que no cumplen con las condiciones sanitarias sean interrumpidos en la cadena de producción y no lleguen a la mesa del consumidor. Se necesita el trabajo de todas las instituciones para controlar las brechas de insalubridad en los mercados y desembarcaderos del país.

–Si esperamos que el consumidor exija, ¿qué hace Sanipes?
–La informalidad está en todos lados y no sólo la practican los pequeños sino también las grandes empresas. Los empresarios siempre buscan sacarle la vuelta y obtener más ganancias. La falta de una cultura sanitaria impide que se pueda controlar. No podemos imponerlo desde Sanipes a todos los vendores.

–Es necesario acuñar un sello de calidad en el país…

–Sí, pero tiene que ser uno que nazca por la demanda del consumidor. Sino se convierte en una traba burocratica.

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