Represamiento del río Piura pone en riesgo a la ciudad

Represamiento del río Piura pone en riesgo a la ciudad

Teo Zavala Palacios

¿Por qué con mucha menos agua que en 1998 el río amenaza la ciudad, se cierran los puentes y se desborda en el Bajo Piura? ¿Por qué cuando el caudal baja en Chulucanas y Tambogrande, sube en Piura? Estas son dos preguntas que se formulan los piuranos que vieron pasar más de 4.414 metros por segundo en el 1998. Tres especialistas, consultados por El Tiempo señalan que el cauce está colmatado y el agua no tiene velocidad, por lo cual se represa entre Tambogrande y el Bajo Piura.

El ingeniero Ulises Córdoba Bermejo, un agrónomo que ha trabajado en esta zona por  muchos años dice que para determinar desde el puente Bolognesi hacia la desembocadura del río en el mar no hay pendiente y por ello es que el agua se concentra en Piura.

Riesgo

El ingeniero Mario Montero, docente de la UNP, señala que desde Piura hasta la laguna Ramón hay unos 80 kilómetros y el cauce está lleno de maleza y sedimento, el mismo que se ha acumulado a lo largo de los años. Esto eleva el nivel del lecho del río y el agua no fluye.

Para que esto no suceda se tiene que elevar el nivel de los diques, limpiar el cauce, por lo menos, de la maleza y buscar la forma de que el agua llegue al mar. De lo contrario, la ciudad se pone en riesgo. Señala que con más de dos mil metros cúbicos por segundo el puente Independencia podría caer porque en esta ocasión el agua “besó” el tablero. Es posible que con un poco más de caudal, el agua pase por encima del puente dañándolo.

Para Córdova, es importante darle una salida al río. Ello significa quitar los obstáculos que puedan haber en la parte final para que el agua discurra con facilidad. De lo contrario, seguirá sucediendo lo que pasa ahora y es posible que en algún momento el agua regrese.

Montero agregó que hay que hacer un ajuste en el sistema de medición, calibrar las miras porque no es posible que haya tanta diferencia entre Tambogrande y Piura. Al mediodía del lunes en Ñácara se aforaron 616 metros y en Tambogrande 1.455 metros cúbicos por segundo y ya el caudal había comenzado a disminuir desde la noche del domingo. En ninguna de las dos estaciones se registró más de mil metros cúbicos por segundo, pero sí en Piura. En las redes sociales, algunos indicaron que se debía al aporte de la quebrada San Francisco. Sin embargo, ésta ingresa al río Piura, antes del puente Tambogrande, en donde se toma el aforo, según señaló el ingeniero Héctor Yauri, especialista en Meteorología del Senamhi. Por ello, Montero y Córdova sostienen la teoría del represamiento.

El ingeniero Marcelo Olibos, del Proyecto Especial Chira Piura, señala que el año pasado se limpió el cauce y por lo tanto el agua corre con mayor fluidez. Durante el año 2015 el Ministerio de Agricultura realizó una serie de trabajos de prevención ante el anuncio de un Niño fuerte. Hay que señalar que el dinero lo manejó directamente dicho ministerio.

El ingeniero Jorge Jibaja Elías indicó que el agua no corre como debería, no tiene velocidad; por eso, pese a que baja el caudal en Ñácara y Tambogrande, contrariamente sube en el puente Sánchez Cerro. Se produce un “efecto embudo” y eso se demostró luego de 1983, en el estudio que evidenció que el lecho del río se elevó 70 centímetros, con el evento El Niño de ese año.

“Por lógica hay que señalar que desde ese entonces y con El Niño de 1998 la colmatación es mayor. La solución es encauzar todo el recorrido desde el puente Bolognesi hasta la salida. Es una gran inversión, pero si se quiere poner a salvo la ciudad de Piura se tiene que hacer, aunque sea por partes”, añadió.

Jibaja sostuvo que la amenaza es un desborde en la ciudad. “Cuando en Tambogrande haya más de dos mil metros, aquí habrá muchísima más agua y se ‘montará’ sobre los puentes y saldrá hasta la plaza de Armas [de Piura]”.

Por su parte, Montero advirtió que hay que poner atención en las defensas y elevar los diques del Bajo Piura para proteger los cultivos y las poblaciones.

Montero y Jibaja se mostraron muy preocupados porque en cada evento pluvial el agua sube de nivel y obliga a cerrar los puentes, lo cual no debería suceder.

En el caso del puente Cáceres, Montero afirmó que es urgente ampliarlo. “Ese puente es nuevo, no tiene ni veinte años y se cierra porque la margen derecha está debilitada. Se tiene que ampliar para alejar el riesgo de desborde”, acotó. El puente Cáceres fue construido antes de 1998.

El ecosondaje realizado el martes indica que las bases del puente Cáceres están 8,5 metros empotradas en el zapallal (en la parte más dura del lecho del río) También arroja que no hay arena en esa zona. Esa arena ha sido arrastrada por el agua y depositada, posiblemente, en la parte final del río.

Jibaja Elías detalló que Piura es una ciudad “eterna que siempre va a estar aquí y todas las obras de prevención deben ser duraderas, pensadas para el futuro, no para superar un periodo atípico como el actual. Este no es un Niño porque en unas zonas llueve y en otras no. Entonces, hay que invertir aunque sea poco cada año, pero se tiene que hacer”, concluyó. 

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