Quien calla también es cómplice

Quien calla también es cómplice

La muerte de una niña de 11 años en San Juan de Lurigancho, luego de ser violentada, revivió la polémica por la pena de muerte; sin embargo, este caso no es el único, sino tan solo una gota de agua en medio de un océano de indignantes ataques sexuales contra menores, que a veces no son denunciados por vergüenza o porque involucra a parientes directos.

Según datos del Ministerio de la Mujer, el año pasado el Perú ocupó el segundo lugar en Latinoamérica, con más de 2 mil casos en violencia sexual. En Piura existen 595 violadores internados en el penal de Río Seco, 326 de ellos por haber atentado contra un menores de edad. ¿Qué hacer ante este grave problema que pone en riesgo a la población más vulnerable?

El ministro de Educación, Idel Vexler, anunció que dentro del currículo escolar de este año se incluirá la educación sexual a los educandos. La idea es buena pero no es una solución para bajar la tasa de agresiones. Por ello se requiere también el apoyo y la responsabilidad de la familia, para educar y proteger a los menores, pero sobre todo, denunciando sin temor a quienes atentan contra su inocencia. El silencio también los hace cómplices.


Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo.