PPK = KPD

PPK = KPD

Cuando converso con mis alumnos sobre los sistemas económicos suelo abreviar el “capitalismo puro y duro” con las siglas KPD. Y nuestro presidente ha reconocido que es una capitalista puro y duro, un KPD. Me explico.

PPK ha dicho que se desvinculó totalmente de su empresa, de la que él era accionista único, a tal punto que no le interesaba para nada saber de dónde venían los dividendos que obtenía y que, por lo tanto, no tiene ninguna responsabilidad en lo que la empresa hacía con su plata. Esa forma de actuar y de pensar es la típica de un KPD, al que hay que proteger de sí mismo.

Al mismo tiempo, han declarado PPK y Sepúlveda que no son amigos, que su relación es y ha sido siempre estrictamente laboral. Y ojo que se conocen desde hace 25 años, cuando fundaron la empresa en la que han trabajado juntos. Esta situación corporativa también es la propia de un KPD, según el cual la empresa no es una comunidad de personas que se conocen cada vez más y ayudan mutuamente a lograr sus objetivos individuales y sociales, sino una mera agregación de recursos, humanos y económicos, con el exclusivo fin de obtener ganancias.

Todos sabemos que el KPD reclama que los mercados estén desregulados, sin intervención en ellos por parte de los Estados, pues no tienen ningún tipo de imperfección. Joseph Stiglitz nos señala que siempre hay imperfecciones en los mercados y la función del Gobierno es corregirlas a través de regulaciones adecuadas. Si PPK es un KPD, ¿cómo es que pensaba realizar esa función?
Al contrario, un KPD busca políticas (tributarias y otras) con las que los ricos se hagan cada vez más ricos, aumentando la desigualdad. Implantar seguros que ante la crisis salven a los bancos antes que a los ciudadanos, como sucedió en EE.UU. el 2008.

Los acontecimientos recientes nos demuestran que la gran mayoría de nuestra clase política tiene la misma forma de pensar. El fenómeno de las puertas giratorias en la élite de Gobierno es un botón de muestra. Definitivamente, debemos refundar nuestra política y asumir nuestra obligación. ¿Quién dijo yo? 


Escrito por: Renato Cárcamo
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Renato Cárcamo

Renato Cárcamo

Socio de Cárcamo Abogados. Abogado por la Universidad de Piura.