Poco o nada ha cambiado…

Poco o nada ha cambiado…

No sabemos cuántas marchas por las calles o cuántas leyes más se necesitan en el Perú para detener la violencia familiar, sexual o psicológica, en especial contra la mujer y los niños. ¿Será solo un problema de machismo o tal vez las consecuencias de una sociedad cada vez más enferma por la frustración, el racismo, la intransigencia y la violencia misma?

Las estadísticas de agresión no han bajado, por el contrario, se mantienen inalterables, con casos cada vez más espeluznantes uno de otros. Solo en Piura, en lo que va del año, se han registrado más de 360 víctimas. Talara, Sullana y Sechura le siguen en casos de agresión psicológica, familiar o sexual.

Solo en los últimos días se registraron dos salvajes crímenes de madres de familia por mano de sus exparejas. Los varones no se salvan también de las agresiones, aunque muchas no se denuncian.

Todos saben y tienen conciencia de que en el país no se puede tolerar más violencia; sin embargo, no se ha encontrado hasta ahora una fórmula eficiente para detenerla, a pesar de los sermones, marchas y leyes más drásticas. Algo hay que hacer urgente y todo parece indicar que se debe empezar por casa.

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Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo.