Promoción Serpicos: servicio, misterio y muerte en la Policía

Promoción Serpicos: servicio, misterio y muerte en la Policía

Dos policías de civil beben cerveza y lloran en una cantina de Piura. Son cerca de las 11 de la noche. Ese día en la mañana, domingo 5 de noviembre, fue enterrado en un cementerio de Castilla el agente Ricardo Malo Encalada. Él murió a los 24 años luego de no soportar las heridas que le dejó un accidente a bordo de una motocicleta en la vía Piura – Morropón.

Los policías que lloran [mantenemos en reserva sus nombres] son amigos de Ricardo Malo. Frente a ellos, en medio de la mesa de madera, hay un vaso lleno de cerveza. “Ese vaso es de Malito”, dice uno. Lleva puesta una polera marrón; es un policía moreno, risueño, no llega ni a los 25 años. “Yo sé que se lo va a tomar”, prosigue y mira hacia arriba, al techo, como queriendo llorar. El otro le observa y agacha la cabeza: su mirada se esconde en la sombra que genera su gorra negra.

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Los policías que lloran son de la misma promoción policial de Ricardo Malo: Los Serpicos. Ingresaron a las escuelas de La Unión y Sullana el 2014, hace 3 años; y egresaron el 2016. Eran 905, pero ahora son 896. ¿Qué pasó? Ocho agentes de este grupo policial murieron en accidentes de tránsito similares, y otro en un accidente con arma de fuego. Los demás no lo creen, o no quieren creerlo.

Dos días después de la muerte de Malo Encalada, un policía de su misma promoción Serpicos, identificado como Luigui, escribió:

“Disculpe el atrevimiento. Usted es periodista, yo soy policía y también soy de la promoción Serpicos. Quiero hablar con usted, porque esto (las muertes) ya no es algo normal, están que mueren uno por uno de mis promos y son los primeros de la foto que la señora metió en el cajón del primer fallecido (Ángelo Pachérrez) … un teniente también nos echó una maldición antes de graduarnos”.

Esta es la supuesta foto “maldita”.

 

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Las más de 20 fuentes consultadas para este reportaje no determinan cuándo empezó a rondar la idea de una supuesta maldición entre los policías, familiares y allegados de los agentes Serpicos fallecidos. Así, Luigui se refiere en su reflexión a Ángelo Pachérrez Valdiviezo, quien a los 20 años murió la mañana del 9 de agosto de 2016: chocó mortalmente a bordo de su motocicleta contra un camión recolector de basura en Amotape. Era el primer Serpicos que fallecía; nadie imaginaba que, un año después de él, 8 agentes más de su promoción perderían la vida.

El suboficial de tercera Ángelo Pachérrez cumplía servicio en la Oficina de Participación Ciudadana de la comisaría de Tamarindo, provincia de Paita. Un día antes de ser enterrado en Piura, su féretro permaneció más de dos horas frente a esta dependencia policial. Recibió un homenaje. Fue el momento más dramático, pues incluso los vecinos del sector derramaron lágrimas.

Todo lo narrado líneas arriba recordaban los policías en su día de franco, llorando frente a un vaso de cerveza. Los enumeraban con los dedos. Uno, dos, tres, cuatro…”¡nueve, huevón!” <<Ángelo Pachérrez Valdiviezo (9 de agosto de 2016), Francisco León Coloma (24 de agosto de 2016), Franco Antón Córdova (1 de setiembre de 2016), Santos Adriazola Nole (11 de octubre de 2016), Jayro Alejandro Pérez Súclupe (20 de diciembre de 2016), Jesús Antonio Correa Mauricio (10 de febrero de 2017), Luis Manuel Ramírez Zapata (27 de agosto de 2017), y Ricardo Malo Encalada, “Malito”, el 3 de noviembre de 2017>>.

Kenny García Alberca, en tanto, falleció el 27 de agosto de este mismo año luego de recibir un disparo en el rostro, al parecer, de un amigo suyo. Todavía se investiga esa tragedia. 

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“¿Por qué Serpicos?”. Los policías responden que se trata de un agente de Inteligencia -de la Policía de Estados Unidos- que en la década de 1970 declaró y estuvo a favor de una investigación de corrupción policial en su país. Segundos después, el efectivo de polera marrón llama a la mesera. Pide dos cervezas y otra vez la canción que tanto le gustaba a Ricardo Malo. “Amanecer, con el deseo de volverte a mirar y la emoción de que llegues y que vuelvas a mi…”: el canto de Pepe Quiroga de Agua Marina pone más tristes a los agentes, uno de Inteligencia y el otro de una comisaría en la sierra de Piura. La cumbia va sonando cerca de 10 veces. Ellos prosiguen su relato.

“Es mentira eso de la foto, no creo que haya maldición. No. No vimos foto en el sepelio de Ángelo. Están inventando”, dice el de polera marrón. “Pero lo que sí es verdad es que un teniente -quien trabajaría en Sapillica (Ayabaca)- nos maldijo a la promoción en la Escuela. Empezó a gritarnos, porque estábamos haciendo relajo”. Conversamos con otros egresados Serpicos y coincidieron los testimonios. La frase, según lo conversado con algunos policías, en ese tiempo alumnos de la Escuela PNP, es la siguiente:

-Uno por uno, ustedes se van a ir muriendo como perros.

Por su parte, la familia de Ángelo Pachérrez no ha querido conceder entrevista para tratar estos temas. Fuentes cercanas aseguraron que, a 15 meses de su muerte, es una pérdida “dolorosa”, y más cuando se atreven a ensuciar su memoria con maldiciones imaginarias. Sus parientes lamentan que se crea que una fotografía pueda generar daño, es decir, provocar otras muertes. “Para nosotros solo existe Dios, quienes estuvieron en el velorio saben muy bien que no hubo fotos”, dice una tía.

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Cerca de las 2 de la madrugada del lunes 6 de noviembre, los policías de civil siguen en el bar de la avenida Grau. Uno de ellos retoma la historia de Ricardo Malo. Era jueves 2 de noviembre de 2017; cerca de las 10 p.m., mientras viajaba a Morropón desde Piura, Malo sufrió un accidente a bordo de la motocicleta Pulsar NS 200 (placa 0585-6A). Quedó muy herido, a un lado de la pista, a pocos minutos de La Matanza.

Él tenía el día libre (franco); pero al próximo, viernes 3 de noviembre, trabajaba en Morropón. Una hora después del accidente, cuando sus colegas de la Policía – Saavedra Marigorda y Arraiza López– llegaron al lugar, encontraron a unos metros de su cuerpo un casco negro y un caballo con el brazo izquierdo destrozado. 

Ricardo Malo con su uniforme de policía.

Todo apuntaba a que había chocado contra el animal, aunque ya no importaba esto en aquel momento. Sus lesiones eran preocupantes. Según el parte policial, el agente fue atendido por el médico de turno Francisco Juárez Ramírez, quien concluyó: “TEC y policontuso grave, descartar fractura de miembro superior izquierdo (sic.)“.

Malo Encalada fue trasladado de emergencia al Hospital Cayetano Heredia, en el distrito de Castilla. Pese a las intervenciones por mantenerlo con vida, durante la mañana siguiente se confirmó el fallecimiento para el policía de 24 años. No lo podían creer.

Las lágrimas vuelven a salir. La canción “Amanecer” de Agua Marina vuelve a sonar. La cerveza llega, y la incertidumbre de tener y usar motocicleta invade a los policías amigos de Ricardo Malo, el noveno, y Ángelo Pachérrez, el primero, pues asumen que algo de raro hay en todas las muertes. ¿Quién será el próximo, mi ? No lo saben. Al menos, eso sí, tratarán de conducir mejor y con más cuidado sus máquinas.

Policías fallecidos de la promoción Serpicos 2014

Ángelo Pachérrez, primer Serpicos muerto.

 

Franco Antón Córdova.

Jayro Alejandro Pérez Súclupe.

Jesús Antonio Correa Mauricio.

Luis Manuel Ramírez Zapata.

 

Santos Adriazola Nole.

Kenny García Alberca.

 

Por Gerardo Cabrera Campos. 

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