Lidia, Luz y Lucia: tres historias de trabajo y tradición en la sierra de Piura

Lidia, Luz y Lucia: tres historias de trabajo y tradición en la sierra de Piura
Fotos de Alejandra Zapata y Alexandra García.

A cuatro horas de la ciudad de Piura se encuentra Chalaco, uno de los 10 distritos de la provincia de Morropón, que alberga a 10 mil habitantes.

Lidia Córdova López nació hace 53 años allí. Ella luce siempre el cabello recogido, una mirada tierna y una sonrisa alegre que contagia a cualquiera. Pero, usted se preguntará ¿por qué es tan importante hablar de ella? Lidia es una mujer emprendedora. Hace 15 años logró comprar un molino, herramienta que le ha permitido vender distintos productos, como harina de trigo y maíz; empezando así con sus actividades económicas para ayudar a su esposo a mantener el hogar.

Lidia y su molino, herramienta que le ha permitido vender distintos productos, como harina de trigo y maíz.

 

En el 2012, la Universidad de Piura (Udep) desarrolló el proyecto “Fortalecimiento de las cadenas socioproductivas de las familias campesinas de Chalaco, revalorando el rol de la mujer en el desarrollo de su comunidad”. Esto involucraba a los pobladores y autoridades, y cuyo objetivo era contribuir a mejorar la calidad de vida de las familias. Lidia es una de las tres protagonistas de esta historia.

Una mujer que nunca se conforma. Lidia participó de las capacitaciones y talleres de tejidos, huertos familiares y panadería. De cada uno de ellos sacó provecho, sobre todo del último, ya que aprendió cómo preparar varios tipos de panes: mazapanes, y gracias al horno que le regalaron en la actividad y a la harina que obtiene del molino puede vender diversos productos.

Para Lidia, su principal fuente de ingreso es la venta de pan. Respecto al negocio de los mazapanes, explica que las ganancias son mayores en días festivos, así como en el aniversario del distrito de Chalaco, que es en junio.

La marca de Luz García

Luz García Cruz se capacitó en el taller de panadería y repostería. Sin embargo, Luz ya sabía preparar algunos tipos de panes, pues desde los 14 años su mamá le enseñó la tradición familiar; tradición que continuó incluso luego de casarse. Puesto que, junto a su esposo, levantó una pequeña panadería donde su principal producto es el mazapán. Con este, Luz María y su esposo Samuel han tenido innumerables experiencias. Ambos recuerdan una en especial: un cliente, hace algunos años, les reclamó que el dulce que vendían no estaba en óptimas condiciones y ante este supuesto error, quería que los esposos les dé más cajas de mazapanes.

Luz sabe preparar pan desde los 14 años. Ahora tiene 70.

 

Era la primera queja que recibían y como no estaban completamente seguros de lo que el consumidor les decía era cierto, decidieron que los mazapanes debían tener un sello único que los identifique y ese sería el nombre “Luz”. Además, colocaron etiquetas en todos los envases con el nombre de Luz María y de fondo la foto de ella junto a su esposo.

Luz García es una mujer alegre, quien a sus 70 años le sigue entusiasmando aprender e innovar en su negocio. Le preocupa que algunos jóvenes no muestren interés por progresar y por continuar las tradiciones de su pueblo; por eso menciona que se debe incentivar a la juventud a través de charlas motivacionales.

Tejiendo tradición

Lucía Saavedra se acomoda en el suelo mientras coloca sus manos en el telar, formando la figura de un hexágono. Enseguida mueve la panilla principal con la que va tejiendo una manta de diversos colores.

Sus trabajos fueron expuestos en Washington, Estados Unidos, por la celebración del Día de Piura en mayo de 2012.

 

Ella teje desde los 12 años, pero perfeccionó su técnica hace cinco, gracias al taller de tejidos impartido por el proyecto que mencionamos. Desde entonces realiza diversos productos de lana, como alforjas, mantas, ponchos, cartucheras, bolsones, entre otros. Algunos de estos fueron expuestos en Washington, Estados Unidos, por la celebración del Día de Piura en mayo de 2012.

La actividad de tejidos le ha permitido a Lucía no solo obtener un ingreso más, sino también mantener viva una tradición familiar y transmitir así esta cultura ancestral tanto a piuranos como a extranjeros.

Por Alejandra Zapata y Alexandra García.

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