El desorden no puede ganar a los piuranos

El desorden no puede ganar a los piuranos

Por estos días de estreno de autoridad, resultan estériles e incómodas las acciones de los fiscalizadores municipales en las calles de Piura al intentar establecer el orden o hacer respetar las zonas rígidas. Los conductores del servicio público o privado, los irreverentes motociclistas y hasta los mototaxistas se han acostumbrado a estacionar, hacer paraderos y circular donde mejor les parece.

En medio de ese caos que hoy domina las calles de Piura y Castilla, el conductor parece que ha perdido todo sentido de respeto por las normas de tránsito y por las ordenanzas. Cada quien se cree con derecho a ubicar su vehículo sobre los cruceros peatonales, en medio de la pista o sobre las veredas. Lo lamentable de esta situación es que en vez de reconocer sus errores o faltas, se enfrentan con violencia a la autoridad edil, y a cualquier ciudadano que ose reclamar.

La informalidad es un feo hábito que pareciera está ganando terreno en nuestras calles y la labor de los fiscalizadores municipales seguirá siendo improductiva si es que la autoridad policial y los propios vecinos no ayudan a restablecer el respeto, el orden y las buenas costumbres en las calles.


Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo.