Editorial: Exámenes postelectorales

Editorial: Exámenes postelectorales

Las elecciones nos dejan algunos asuntos sobre los cuales reflexionar. El primero es la derrota de los partidos tradicionales que no consiguen levantar cabeza luego de los escándalos de corrupción relacionados al Caso Odebrecht, así como el desastre electoral pasado que quebró las piernas de aquellos tótems políticos de antaño, como el Partido Aprista Peruano y la izquierda; esta vez, el fujimorismo se suma al grupo de los derrotados por la voluntad ciudadana.

Aunque el caso excepcional es el de Acción Popular, el balance en general es el mismo: hay una tendencia que rescata a la política como asunto local, como un discurso relacionado no solo con “el país” -esa entidad abstracta que en dos siglos no hemos logrado definir-, sino también con la realidad más próxima del votante. Esta es una buena oportunidad para crear ciudadanía y conciencia política desde abajo, desde las personas con el fin de formar futuros vigilantes de las gestiones locales, regionales y nacionales. ¿No es el fin de la democracia convertir a la población en activo colaborador del progreso?

El otro asunto que estas elecciones han planteado es la necesidad de examinar las propuestas de campañas. Al margen de la preferencia de la población, hay que construir una versión responsable de la política consistente en priorizar el bien común en vez del de un sector. Nos referimos en concreto a la posibilidad de que los escasos avances de la saliente gestión municipal de Piura puedan convertirse en letra muerta por obra, gracia y chantaje de la informalidad que no duda en poner contra las cuerdas al progreso con tal de defender su “derecho” a violentar la racionalidad.

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