Perú, una sola fuerza

Perú, una sola fuerza

El título es una bonita frase, bien lograda, seguro bien intencionada, marquetea bien la idea, aunque ambivalente y peligrosa pues sospecho que vendrán fuerzas de todo tipo, de toda moral, fuerzas oscuras también, o fuerzas que no suman sino que restan y hasta dividen. No olvidemos que “gallina que come huevo, aunque le quemen el pico”.

Debemos estar muy alerta para “evitar fugas”. ¿Por qué las FF.AA. y PNP hicieron un excelente trabajo en la emergencia? Porque allí hay orden, disciplina, cadena de mando bien establecida, hay espíritu de cuerpo, hay militancia, vigilancia y castigo, y ello funciona.
Ahora bien, ¿qué hará que tengamos éxito en la reconstrucción? Un espíritu que aglutine para el bien, una espiritualidad que sostenga, articule, aliente y fundamente lo material para no volver a “construir sobre arena” (como dice Mt. 7,7) y nuevamente se nos venga abajo lo construido, invertido, trabajado. No sólo es cuestión de dinero.

Urge un código moral mínimo que nos asegure transparencia, justicia, eficiencia y productividad; necesitamos colocar ciertos límites o muros donde se estrellen los que quieran hacer su negocio; ojo, no es malo hacer negocio, lo malo es hacer sólo su negocio, dejando de lado el bien común y la honradez: reglas de juego bien establecidas, sanciones bien claras y que sepan los corruptos que pagarán sus trampas hasta “la cuarta generación”. Queda claro, delincuentes con corbata o sin ella: nunca más serán amparados por la impunidad o por la prescripción de delitos.

Y aquí llegamos a algo tan hablado pero muy pocas veces cumplido: necesitamos hombres íntegros cuya solidez sea no sólo económica o profesional; gente o “consorcios” de probada virtud y de valores asumidos.

Como sacerdote, digo que el Perú será una sola fuerza cuando se apoye en Jesús; Él es nuestra fuerza, en el Perú o en cualquier otro lugar. “Por lo demás, hermanos, tengan en cuenta todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo honorable; si hay alguna virtud o algo que merece elogio, háganlo” (San Pablo).


Escrito por: Miguel Medina Pacherre
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Miguel Medina Pacherre

Miguel Medina Pacherre

Sacerdote. Párroco de Nuestra Señora de Guadalupe.