A la deriva

A la deriva
A la deriva

Información de la película

Basada en una historia real, narra cómo la pareja formada por los jóvenes Tami Oldham (Shailene Woodley) y su novio Richard (Sam Claflin) se hace a la mar en su velero, pero en medio del océano se ven sorprendidos por una de las mayores tormentas jamás registradas. Tras el paso del huracán, Richard sale herido, y Tami tendrá que ponerse al mando para intentar sobrevivir a la deriva con el velero roto, sin comida y sin agua.

  • Clasificación:
    Mayores de 14 años
  • Género:
    Vida real, Drama.
  • Dirigido por:
    Baltasar Kormákur.
  • Escrito por:
    Tami Oldham Ashcraft.
  • En los cines:
    Cineplanet Real Plaza, Cineplanet Plaza del Sol, Cinemark Open Plaza, UVK Plaza del Sol (ex Plaza de la Luna)
  • Taquilla:
    $49 millones
  • Tiempo de
    ejecución:
    96 minutos
  • Estudio:
    STXfilms.

Críticas de cine

Actores genuinos

A la deriva no sería lo que es sin el trabajo de Woodley y Claflin, quienes se muestran genuinos y veraces en su consternación, en el alto nivel de estrés manejado en las escenas climáticas, para las cuales debieron echar mano de su imaginación, porque el filme se completó en la sala de efectos visuales.

Sin embargo, los fragmentos de sus vidas previos a la tormenta –su estancia en Tahití– son planos, aletargados, poco profundos e impiden que su relación se vea tan sólida como los diálogos melosos tratan de acentuar. Aun así, es un homenaje desgarrador a la sobrevivencia y la fuerza del espíritu.

Víctor López G.
Crítico de cine en Espinof

Shailene Woodley sí que sabe transmitir

A Baltasar Kormákur, el director, islandés obsesionado por el masoquista y desigual pulso entre montañas, océanos y diminutas criaturas denominadas hombres, se le nota muy cómodo en la narración de las penurias de los náufragos. Especialmente, de ella, una Shailene Woodley que lleva todo el peso de la película con temple y calidez, también cuando el frío atenaza sus huesos.

Fausto Fernández
Crítico de cine en Fotogramas

Narración cíclica

Kormákur acertó al crear una narración cíclica que arranca por el desenlace, cuando la tragedia ya ocurrió y existe un remanso contrastante con la inquietud de Tami tras descubrir la ausencia de Richard del barco.

El director no escatima en pietaje, emplea planosecuencias en espacios reducidos –como lo es el interior del navío– o incluso tomas acuáticas al ras de los personajes cuando nadan para enfatizar el desasosiego, la desesperación y la inmensidad del inclemente mar y su corriente, mientras se enfrentan a un antagonista supremo y parecen llevar todas las de perder.