El papa Francisco y la fe

El papa Francisco y la fe

Decíamos al inicio de estas catequesis, que no todos podrán ver al papa en su próxima visita, pero que hay otro modo de “verlo”, a través de su magisterio, sus palabras, sus escritos; ahora bien, llevamos ya cuatro catequesis muy relacionadas al tema de la soberanía de Dios frente a los ídolos, en este caso la adoración al nuevo becerro de oro y sus consecuencias.

Pero hay otras razones que como líneas de fuerza conducen al Santo Padre a poner énfasis en estas cosas tan materiales, y se trata de una razón muy fuerte, vivimos una fe frágil, un cristianismo que no se está traduciendo en misericordia; la tan buscada y celosamente promovida ordodoxia aún no tiene su debido correlato en ortopraxis, esto es, la fe no se hace obra.

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En Bañado Norte – Paraguay – el papa dijo, “una fe que no se traduce en caridad, solidaridad, es una fe que está enferma o que está muerta”.

Es en este contexto que se entiende como dijimos desde el inicio, esa opción por el tema de la misericordia, no una simple filantropía sino caridad impregnada de ternura, la caridad con el corazón de Cristo y especialmente para con los “descartados” y marginados de la sociedad.

Y el Santo Padre pasa del dicho al hecho. Invita a su mesa a los pobres que deambulan por las calles de Roma, les abriga, visita las cárceles, se preocupa por los migrantes, viene haciendo de la misericordia su sello pontificio; en ese mismo marco nos convocó al Año de la Misericordia, y, en este año por primera vez tendremos gracias a él una “Jornada Mundial por los Pobres”, la caridad es la esencia del cristianismo.

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Las amonestaciones realizadas contra los sistemas económicos vigentes, no es porque el papa se las traiga contra la economía, es más bien, su propósito de volverla a su fuente primigenia, a la “oikos”, a la casa, la mesa familiar; una especie de pascua, de una economía de exclusión a una economía de comunión.

Estamos cerca de la Solemnidad de Cristo, juicio final, dirá Jesucristo: “estuve con hambre y sed, estuve desnudo, forastero, enfermo y encarcelado y no atendiste, apártense, no los conozco”.


Escrito por: Miguel Medina Pacherre
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Miguel Medina Pacherre

Miguel Medina Pacherre

Sacerdote. Párroco de Nuestra Señora de Guadalupe.