Opinión: El vaso lleno

Joaquín Schwalb Helguero

Cambio de enfoque

Por Joaquín Schwalb Helguero
Opinión: El vaso lleno

En mi nota de la semana pasada “A media tinta” hacía referencia a la forma cómo el poco optimismo y la visión derrotista socavan nuestra energía y nuestra capacidad de ser felices, tanto que cuando vemos el vaso “medio vacío” perdemos oportunidades.

¿Cómo combatir este oscuro enfoque? Primero, tenemos tantas cosas por qué luchar y tantas capacidades por fructificar, que es un desperdicio el dejarnos estar.

Segundo, debemos reconocer que nuestra existencia tiene un sentido. Mientras la gente no conozca su propósito o reniegue del mismo seguirá viviendo en el mundo gris del pesimismo, actitud propia de quien está vacío, de quien no tiene claro su norte, de quien vive un día a la vez para sí mismo y no para compartirlo fraternalmente.

El propósito de nuestra existencia es ser felices y esto se consigue al sentirnos empoderados de saber que somos amados y que tenemos una rica vida interior que va más allá de anhelar o disfrutar cosas materiales y vivir inmersos en el consumismo.

La verdadera riqueza está en ser felices sin envidia, alegrándonos porque otros también lo son y -mejor aún- contribuyendo a que los demás lo sean.

Mientras el hombre no cambie su centro de gravedad no habrá manera de no ser pesimistas y de renegar cuando no se consigue lo que busca. Los logros momentáneos solo anestesian nuestra actitud hacia la vida. Cuando consideramos que nada es suficiente y que siempre queremos más (cosas), nos volvemos insaciables.

Las grandes obras no son sino la suma de muchos pequeños logros, fruto de nuestro esfuerzo diario con buena voluntad, “poniendo a cada día su afán”; son como cuentas en el rosario de la alegría.

¿No han sentido gran paz y tranquilidad cuando por fin terminan una tarea largamente postergada y, más aun, cuando perciben cómo ello beneficia a los demás?

El optimismo, buen ánimo y perseverancia nos ayudan a enfrentar las dificultades, a descubrir lo positivo de las personas y las circunstancias, y a confiar en nuestras capacidades y posibilidades, además de la ayuda que por esa contagiante actitud podremos recibir.

“El optimismo perpetuo es un multiplicador de fuerzas” (Colin Powell).


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.