Nobleza obliga

Nobleza obliga

Nunca es bueno “voltear la página” sin hacer justicia. Solía decir Mons. Cantuarias, “nobleza obliga, agradecer”; en ese mismo tono el Quijote: “Entre los pecados mayores que los hombres cometen, aunque algunos dicen que es la soberbia, yo digo que es el desagradecimiento”.

No pequemos olvidando el importantísimo papel que le tocó asumir a nuestras Fuerzas Armadas y policiales, una tarea realizada eficazmente y con verdadero sacrificio desde muy temprano hasta pasada la medianoche; es verdad que su deber es servir a la patria, pero una cosa es hacerlo por puro deber y otra cosa es hacerlo bien y con el corazón en la mano; ellos allí, día y noche, cadenas humanas uniformadas de ayuda y socorro.

Monseñor Eguren conversaba con una mujer soldado que cargaba paquetes de ayuda: “¿De dónde eres?”. “De un caserío de Catacaos, padre”, respondió. “¿Y tu familia, tu casa, no se han inundado?”. “Sí, padre, pero no puedo ir”.

Cosas que no se ven, se viven muchas veces en el silencio y en el anonimato, así se han escrito muchas historias en estos días difíciles y por todo ello, nuestro más profundo reconocimiento y gratitud a nuestros soldados, subalternos, jefes y oficiales, Gracias, en nombre de Dios y de sus preferidos.

Recién llegado a Piura, monseñor Eguren tuvo la intuición de establecer la Colecta Anual en favor de la Emergencia, de allí se ha podido ayudar con veinte motobombas sirviendo en Piura y Tumbes; se ha distribuido 120 toneladas métricas de alimentos, techos de calamina, medicinas, 30 mil litros de agua, etc. De la mano con nuestra Caritas, casi unos setenta viajes, por aire y tierra transportando esperanza y el amor misericordioso de Dios canalizado a través de nuestra gente de las parroquias, y otras diócesis del Perú y hasta del exterior.

¡Cómo no agradecer a Carlos, administrador de Caritas!: él y su familia con dengue, pero allí estaba, encargándose de la logística hasta pasadas las dos de la mañana. Ésta es la religión que agrada a Dios: compartir la caridad de Cristo. Gracias, Dios; gracias hermanos. Gracias a todos, hay motivos de esperanza. Y la tarea continúa.


Escrito por: Miguel Medina Pacherre
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Miguel Medina Pacherre

Miguel Medina Pacherre

Sacerdote. Párroco de Nuestra Señora de Guadalupe.