Navidad, nació un vástago

Navidad, nació un vástago

En medio de la crisis que vivimos, recordemos una frase del papa Francisco al Perú: “Mientras tanto, unidad y esperanza, trabajen en ello”; la Navidad es fiesta de la esperanza que nunca defrauda. El pueblo peruano, así como Israel, expresa con el salmo 71 las ansias del pueblo: un vástago “para rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. Alguien que libre al pobre que clama y al afligido sin protección; alguien que se apiade del pobre y del indigente, y salve la vida de los pobres”.

El nacimiento de Jesús significó para Israel el cumplimiento de la promesa, la liberación del pueblo; Israel era una nación extenuada, agobiada en medio de un caos social, político y religioso y el profeta le anuncia la gran noticia, la aparición de un vástago, un brote nace en ese tronco seco de Jesé, un brote de esperanza, una bendición para todo el pueblo, por fin llega la esperada libertad, con el vástago renace la esperanza, por fin habrá justicia y derecho, por fin un gobernante prudente, por fin el Enmanuel, Dios con nosotros (Jer. 23, 5-8).

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Celebremos una navidad verdadera, una Navidad con Cristo en nuestras vidas; necesitamos creer a lo franco, elevemos a Dios ese grito hermoso de adviento: “Cielos derramad al justo”… “Ojalá rasgases el cielo y bajases”, necesitamos un líder de verdad, un líder honesto, necesitamos una clase política nueva, limpia y que nos asegure el imperio de una justicia sin corrupción, el reinado del derecho.

Es un momento clave en la vida de nuestro país, el presente y futuro de la patria es tan importante que no podemos darnos el lujo de dejarlo solo en las manos de la clase política tramposa que tenemos; pero no basta con indignarnos, no basta con salir a las calles y decir “todos a la cárcel”. Necesitamos ser responsables, fijarnos bien por quién votamos, se necesita familias de donde broten esos vástagos capaces de cambiar la historia; esta navidad renovemos nuestro amor a Dios y a la patria, renovemos ese gran juramento de fidelidad que rendimos al Dios de Jacob. 


Escrito por: Miguel Medina Pacherre
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Miguel Medina Pacherre

Miguel Medina Pacherre

Sacerdote. Párroco de Nuestra Señora de Guadalupe.