Me gusta (like)

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Facebook es un medio de socializar, de expresarse, de comunicar libremente nuestros puntos de vista en cualquier campo de la vida.

Este medio ágil y conveniente para debatir sin mucho protocolo (fuera del respeto que merecen los interlocutores) ofrece opciones para seleccionar amigos y evitar así intercambios con gente indeseable.

Poner like en Facebook se ha vuelto muy común a veces solo por complacer a quien lo publicó, quedar bien y punto. Otras veces es un like sincero pero sin tomarse el tiempo de hacer el breve comentario que merecería. ¿Por qué no? Por apuro o quizá por temor a comprometernos. Esto, desde el punto de vista del receptor.

Del otro lado, el emisor lo que pretende es obtener respaldo, reconocimiento y popularidad, en ese grado ascendente según la personalidad de quien se trate. Hasta aquí, esto es natural, humano, entretenido y hasta desafiante.

Como en todo, el manejo del Facebook puede ser constructivo o perverso dependiendo de la moderación o exageración en su uso, tanto en tiempo invertido como en el mantenimiento de las buenas formas. Puede ser sano y divertido, pero también puede ser adictivo y enfermizo.

“Black Mirror” –serie original de Netflix-, “una antología de ciencia ficción dominada por la inminencia del futuro, donde la tecnología más avanzada choca contra los instintos más oscuros”, retrata la forma en que vivimos ahora y cómo podríamos estar viviendo pronto si no somos juiciosos.

“Caída en Picada”, un capítulo de la tercera temporada, se ubica en un medio donde todos cargan su smartphone y cualquier interacción, sea con el dependiente de un autoservicio o con un peatón, es calificada por las dos partes.

En este episodio, una chica sencilla y gran parte de sus vecinos centran todas sus actividades en lograr obsesivamente que cualquier persona –conocida o desconocida- las califique con el máximo puntaje. Sus vidas giran en torno a obtener ese reconocimiento a cualquier costo, evidenciando una alienación que esclaviza a las personas y las priva de toda independencia.
¿Acaso el afán impulsado por Facebook de complacer o complacernos puede llevarnos a ese triste destino? “Complace a todos y no complacerás a nadie” (Esopo).


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.