Los dueños de las vías públicas

Los dueños de las vías públicas

Cuesta entender como el afán de tener más de lo que se tiene de ciertas personas, puede llegar a poner en riesgo la vida de los demás, afectar el libre tránsito de cientos de familias y en el colmo de la viveza, intentar burlar las normas legales y de convivencia en una ciudad, como ocurre hoy en algunos sectores de Los Ejidos.

Cuenta entender, también, como la pasividad y la corrupción de ciertos funcionarios y autoridades municipales (el hacerse de la vista gorda, es igualmente corrupción) permite que se invadan zonas públicas, que se adueñen de los malecones y hasta pongan en riesgo las defensa ribereñas con construcciones peligrosas.

Los Ejidos es una prueba viva de ese desorden a causa de la angurria y el egoísmo, al haber sacrificado espacios públicos, parques y vías espaciosas. Los vecinos de la zona pueden dar fe de las penurias que están pasando ahora por el caos.

Aun así y amparados en esa inercia municipal, se sigue en lo mismo, cercando áreas públicas que cada propietario –es seguro- jurará que es suya, estrechando la vía principal y condenando a todo un sector a padecer en el corto plazo de desorden vehicular. ¿Se impondrá la autoridad allí?


Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo.