La tierra, Francisco y la Virgen de Guadalupe

La tierra, Francisco y la Virgen de Guadalupe

Raúl Vásquez cantaba así: “La tierra, la tierra no era fértil y el río se secaba, sus sembríos se perdían; pero él con un poco de amor hacía que brotara aunque sea una flor.

La tierra, ya no es fértil y la sangre que regaron la hizo estéril; el mundo conquista a otros mundos, sin embargo descuida al hombre de la tierra, la tierra, la tierra, la tierra, la tierrraaaa…”

En otro contexto, San Pablo dijo: “Porque sabemos que toda la creación gime a una, con dolores de parto hasta ahora y espera la plena manifestación de los hijos de Dios”. (Rm. 8:22-39)

Hace 486 años, un día como hoy, la Virgen de Guadalupe dijo al campesino Juan Diego: “Un santuario quiero en este lugar”; hagan de todo el mundo un santuario de Dios; la naturaleza es una casita sagrada, hay que cuidarla, no vuelvan agreste la tierra; ella, llamada a manar leche y miel, ha sido convertida en un muladar tóxico, la pachamama ha sido convertida en una esclava explotada y más que manoseada por los hombres, y por una técnica inhumana y asesina.

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La tierra sufre, hay dolor en la tierra, la desgracia de la casa común espera la manifestación de soluciones centradas en el hombre. Santa María de Guadalupe convirtió en un jardín el Tepeyac, reforestó aquel cerro árido, oscuro, pedregoso, inhóspito y agreste.

Tremenda y oportuna lección Guadalupana: fuimos enviados para dar vida, proteger toda vida, sembrar vida y no muerte; hemos hecho todo lo contrario, el hombre hiere, contamina, mata, le quita vida a la tierra, la envenena; “reseca, agostada”, deshidratada y “desangrada”, la casa común se vuelve inhóspita y agresiva; grita de dolor, tiembla, convulsiona, terremotos y maremotos destruyen nuestras costas, arrasa inclemente; como nuevos Atilas, los hombres de hoy, donde pi$an ya no crece la hierba, los bosques y los páramos desaparecen.

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La vida humana muestra una lamentable y peligrosa regresión, dijo el Santo Padre en la “Laudato Sí “… la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas”. Cuidemos la tierra, santuario de la vida, santuario de la belleza, la obra maravillosa de la creación.


Escrito por: Miguel Medina Pacherre
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Miguel Medina Pacherre

Miguel Medina Pacherre

Sacerdote. Párroco de Nuestra Señora de Guadalupe.