La intuición no valorada en la escuela

La intuición no valorada en la escuela

En la época en que la gente fumaba sin preocupación, los más previsores intuían –aunque sin validación científica alguna- que algún daño debería producir la aspiración de estas sustancias tóxicas. El tiempo les dio la razón igual que los hallazgos de la neurociencia evidencian hoy la relación inversa entre el estrés y el aprendizaje.

Ocurre que el tiempo entre la intuición educada de un especialista y la publicación de estudios científicos que lo validan puede ser de años o décadas como ocurrió con las teorías del efecto trans-generacional en la salud mental de adultos que sufrieron castigos físicos o abusos en la infancia.

Los ejemplos deben servirnos para entender que las personas que tienen una capacidad de intuir los efectos positivos o negativos que pueden producir ciertos bienes o experiencias sin duda tienen ventajas para que ellos y su comunidad puedan tener una vida mejor. Esa capacidad es una de las tantas olvidadas por la escuela tradicional que prefiere siempre trabajar sobre los seguro, lo ya demostrado, lo que ya cuenta con validez científica comprobada.

En un mundo en el que cada día se inventa otra cosa y las tecnologías se renuevan cada año, lo que hace imposible contar con evidencias científicas sobre su valor; un mundo en el que hay una omnipresencia de una publicidad sofisticada a niveles neuro cerebrales que empuja al consumo emocional sin darle tiempo a la mente a preguntar por el sentido de tal compra, los niños y jóvenes de hoy necesitan contar con esta otra herramienta intangible del saber que es la capacidad de preguntar el porqué de las cosas y formular sus propias teorías sobre ello y sus posibles implicancias para la vida, mucho antes de que alguna publicación científica se los confirme.

La rigidez de asumir el valor del conocimiento existente sin mayor especulación, la unidireccionalidad de la enseñanza que aspira a que los alumnos sean productores de la respuesta única correcta (la que ya está en los libros), la falta de oportunidades para explorar alternativas y trabajar con la ignorancia como un valor a confrontar sin afectarse con sanciones por cometer errores, hace de la escuela el espacio menos propicio para cultivar esta intuición. Hagamos lo contrario, y educaremos mejor a nuestros alumnos.


Escrito por: León Trahtemberg
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León Trahtemberg

León Trahtemberg

Educador y columnista de diversos medios de comunicación. Es miembro del Consejo Nacional de Educación desde el año 2002. Ha publicado 16 libros sobre Educación Peruana.Recibió las Palmas Magisteriales en grado de Amauta, máxima condecoración otorgada por el Ministerio de Educación del Perú (2001).