La gran vida

Joaquín Schwalb Helguero

Cambio de enfoque

Por Joaquín Schwalb Helguero
La gran vida

¡Qué bueno sería poder darse la gran vida! Es un anhelo al que todos aspiramos. Sin embargo, la gran vida está asociada típicamente a los excesos, al ocio, al dinero fácil y al despilfarro; al derroche de recursos obtenidos de manera turbia en base a oportunismos o al retorno de favores políticos más que al resultado de esfuerzos honestos cuyos frutos podemos compartir en comunidad.

Entonces, ¿la gran vida es censurable o es una válida aspiración?

Hagamos un paralelo con la zarzuela “La Gran Vía”, del español Federico Chueca en donde se expone con buen humor y sentido satírico las preocupaciones sociales y políticas del momento. Leyendo la letra de la introducción “A decir la verdad, esta vía está demás, porque todos aquí tienen calle para sí, con arreglo y razón a su clase y condición…porque la señá municipalidad para tales cosas pasa de la edad”, podemos notar desde esas épocas la inclinación de las autoridades por las grandes obras que eran vistas por los vecinos como “elefantes blancos”. ¿Qué habría detrás? Definitivamente parece que algunas autoridades estaban beneficiándose con ello.

La Economía del Bienestar General se expresa en términos de las actividades económicas de los individuos que conforman una sociedad.
No puede haber bienestar social sin bienestar de los individuos Con frecuencia pasarla bien se relaciona con la libertad, con la expansión, pero ello no supone desbandes. El libre albedrío expresa mejor la esencia de la libertad con felicidad y consiste en elegir hacer el bien y obligarse a hacerlo.

Todos podemos darnos “la gran vida” todos los días en nuestras labores diarias. La gran vida implica vivir felices, pero ¿acaso necesitamos de un gran despliegue de recursos para esto? Mirémoslo así: ¿acaso seríamos felices viajando solos de vacaciones? ¿No es acaso cuando compartimos con los demás cuando de verdad gozamos lo que ofrece la vida?

Esto podemos y debemos fomentarlo en el trabajo y en casa, todos los días y en todas nuestras actividades. ¿Se requiere mucho dinero? No, basta con una sonrisa, tener vocación de servicio y hacer las cosas con ganas.

“Deja de pensar en la vida y resuélvete a vivirla”- Paulo Coelho.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.