El voto femenino en el Perú: 63 años del derecho a seguir eligiendo

El voto femenino en el Perú: 63 años del derecho a seguir eligiendo
Fuente: El Peruano

Un breve recuento sobre como la mujer peruana llegó a sufragar por primera vez en las elecciones generales de 1956.

Un día como hoy, hace 63 años, se legalizó el voto femenino tras una larga lucha por los derechos de las mujeres en la sociedad peruana. El calendario nacional lo señala como “el Día de los Derechos Cívicos de la Mujer”.

Cabe resaltar, que históricamente el Perú fue el penúltimo país de América Latina que aceptaba a la mujer como un individuo con la capacidad de sufragar.

El debate de ideas previo

El escenario político y social sobre el voto femenino nos remontan al debate de ideas de 1956.

En ese momento, una conservadora oligarquía se opuso a conceder el derecho de las mujeres a participar en la vida democrática del país. Mientras que un vigoroso Víctor Andrés Belaúnde se oponía y proponía el voto irrestricto.

“La discusión venía de décadas atrás. Para este punto, era más cuestión de forma que de fondo, de cómo debía implementarse, porque el tema caía de maduro”, afirmó la historiadora Karen Poulsen en una entrevista a la revista Somos.

Fuente: Revista Somos

Si nos remontamos un poco más atrás, llegaremos a la conclusión que la verdadera controversia había tenido lugar en la Asamblea Constituyente en los años 30. Allí se discutió por primera vez el tema, pero finalmente la iniciativa fue rechazada, y los debates registraron la pobre percepción que se tenía de la mujer en aquella época.

Hubo núcleos aislados de mujeres, encabezados por María Jesús Alvarado, Adela Montesinos, Zoila Aurora Cáceres, Elvira García y García y la poeta Magda Portal, que insistieron y se movilizaron en busca de logar el voto femenino como un realidad posible para las peruanas.

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No obstante, la opinión pública deslegitimó estos movimientos alegando que las mujeres “tenían menor capacidad mental que los hombres, que eran demasiado sentimentales, y que su lugar era el hogar”.

Los cincuenta

Un 7 de septiembre de 1955, la presión social de las organizaciones femeninas finalmente logra la concreción de la ley N° 12391, la cual otorgaba a las mujeres el derecho a la ciudadanía. Sin embargo, se discriminaban hasta ese momento del sufragio nacional a los iletrados, por lo que la participación de las mujeres en las votaciones de 1956 fue parcial.

Es decir, se excluyó técnicamente a la mayoría de peruanas, por no haber podido acceder al sector educativo, como consecuencia lógica de siglos de relegamiento de su rol como ciudadanas a las tareas de la casa.

Fuente: El Comercio

El debate de ideas finalmente concluyó en una mínima victoria, en las que el voto solo sería otorgado únicamente para la clase trabajadora.

Este voto se le denominó el ‘voto progresivo’, el cual solo les permitía que votaran en elecciones municipales, con el alegato de que ‘era necesario que se educaran electoralmente’ para poder participar en las generales.

La victoria

Casi más de veinte años después, el 12 de 1979, una nueva ley estableció la incorporación de los iletrados a la población electoral y con ello se elevó la participación femenina en los sufragios.

La población femenina se convirtió, a partir de entonces, en un colectivo electoral capaz de decidir el destino del país, dado su gran cantidad numérica y su creciente vigencia en movimientos políticos de la época.

Es así que en mayo de 1980, luego de meses incansable lucha y protesta, la suela de cerca 500 mil tacones resonó firmemente en la mayoría de calles de las ciudades más importantes del país. Las mujeres habían obtenido la victoria y ahora se dirigían para ir a elegir al próximo presidente del Perú.

 

Por: Hans Castillo

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