Disciplina

Disciplina

Después de la última Copa América, la llamada “Centenario”, Gareca decidió que las concentraciones de la selección no fueran solo los días previos a los encuentros sino todos los días. Aunque antes dijo que la idea en sí no le gustaba porque se originaban muchos inconvenientes, lo hizo y apenas llegaban del exterior los concentraba.

¿Qué había detrás de ese inusual procedimiento? Claramente una obvia reacción a la idiosincrasia peruana de permisividad con el éxito y de rechazo a la disciplina. Sin ánimo de exculpar a los futbolistas, es claro que el medio social en que se mueven constantemente los tienta hacia la diversión. Sus amigos de barrio justifican estas des-concentraciones argumentando “es que se lo merecen, pues; se lo han ganado”; las juergas son socialmente aceptadas y ensalzadas como necesarias válvulas de escape.

La falta de disciplina que se manifiesta como exceso (celebrar rodeados de licor y mujeres) u omisión (faltar a entrenamientos por desidia), es frecuentemente resultado de un fatuo envanecimiento alimentado por la prensa amarilla y por una muy nociva permisividad. Es lamentable, pero así somos los peruanos en nuestra vida personal (felizmente no todos) y en cualquier campo procedemos así en respuesta al éxito.

La disciplina en nuestro diario quehacer supone hacer un esfuerzo consciente por domesticar nuestros impulsos primarios y erradicar nuestros malos hábitos. Se aplica a controlar los excesos en general, concentrarnos en nuestro trabajo buscando la eficiencia y adquirir una mentalidad de superación constante.

El talento es muy importante, pero sin disciplina los logros siempre serán efímeros y pasajeros. Nuestros jugadores son “gitanos” e impredecibles, por eso es que no tenemos mucha confianza en ellos. Gareca recién ha comprendido la situación y ha tomado “al toro por las astas”, interiorizando el problema con su trasfondo cultural y poniendo énfasis en la disciplina como base para la formación moral y sicológica del futbolista.

Quizá necesitemos un Gareca que conduzca nuestras carreras y nuestra vida social hacia lo que realmente nos sirve para construir nuestro futuro. “La disciplina es la parte más importante del éxito”. Truman Capote.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.