Diego Macera: Si hay una transición ordenada, crisis política no debe afectar a la economía

Diego Macera: Si hay una transición ordenada, crisis política no debe afectar a la economía

El estancamiento o la desaceleración de la economía peruana está hoy en manos del Congreso de la República, tras el pedido de vacancia contra el presidente Pedro Pablo Kuczynski y su vinculación a la constructora brasilera Odebrecht. Así lo sostiene en la siguiente entrevista el gerente general del Instituto Peruano de Economía (IPE), Diego Macera. Además, opina que el Estado ha fallado en las expectativas del inicio de la reconstrucción del norte y que el grueso de las obras de construcción se ejecutaría el 2019 y no el próximo año (2018), como lo ha proyectado el Ejecutivo.

–¿En cuánto afecta a la economía peruana la crisis política?

–Es muy temprano para dar estimados porque depende mucho de lo que suceda en el Congreso. Si el presidente se queda en buenos términos o hay una transición ordenada e institucional, la verdad es que la crisis política no debería impactar mucho. Si, por otro lado, entramos a un escenario más confrontacional o caótico, o de elecciones generales, ahí sí podríamos ver un impacto negativo en las expectativas económicas.

–¿Qué sectores serían los más afectados y en cuánto perderían su ritmo de crecimiento?

–Es difícil predecir eso. Hay, sí, que prestarle atención a ritmo de ejecución de la inversión pública, sobre todo en el primer trimestre del próximo año.

–¿Qué efecto tendrá en las exportaciones e importaciones del país?

–Probablemente, nulo en el corto plazo, siempre que los fundamentos de la economía no se alteren. Es decir, no entremos en un escenario de mayor incertidumbre como el que se daría con nuevas elecciones generales.

–Con la crisis política, ¿cuál es el efecto en las inversiones y que pasará con el plan de reconstrucción del norte?

–Hay distintos escenarios. Dado que buena parte de la ejecución de inversiones públicas y del plan de reconstrucción viene de los ministerios, un escenario razonable es que, si hay cambios en los ministerios clave, las obras sufran algún retraso. Ahora, también puede pasar lo opuesto. Si hay cambios ministeriales y entra un ministro mucho más proactivo en la ejecución -para bien o para mal-, eso podría acelerarlas. El escenario de elecciones generales sería el más complicado.

–El descontento y los cuestionamientos a la reconstrucción crecen, no hay carreteras ni viviendas que se ofrecieron hace 9 meses. ¿Que rumbo debe tomar?

–Ha fallado el manejo de expectativas. Era claro para varios que el periodo propuesto de reconstrucción, empezando este año, era demasiado ambicioso. Me preocupa, además, que estamos cayendo hoy en el mismo error. Es muy probable que el grueso de la construcción en sí se termine ejecutando más en el 2019 que en el 2018. Comunicar esto es muy importante para evitar descontentos y expectativas incumplidas. La relación y el trabajo conjunto entre el Gobierno Central y las autoridades locales debe mejorar, pero en el contexto de las elecciones regionales de octubre todo se ve más difícil.

-Agudizada la crisis, ¿se mantiene las expectativas de crecimiento para el 2018?

–Más allá de la inversión pública, por el momento no veo motivo de fondo, estructurales, para cambiar demasiado las expectativas. El Perú aún puede crecer al 4% o más el próximo año. Pero depende bastante de lo que suceda en las siguientes semanas.

-¿Qué medidas debe aplicar el Estado para evitar una desaceleración?

–La agenda pendiente sigue igual a como estaba hace una semana. El MEF y los ministerios clave tienen que asegurar que el gasto e inversión pública se va a hacer con celeridad pero, sobre todo, con calidad. Si hay algo adicional es que ahora, mucho más que antes, está la necesidad de transmitir confianza, estabilidad, reglas de juego firmes para la inversión privada. Hay que seguir dando la señal de que somos un país responsable y que no estamos dispuestos a tirar todo lo avanzado por la borda.

–¿Qué sectores debe priorizar el Estado para el próximo año? El empleo es mínimo.

–Yo no creo que sea rol del Estado priorizar sectores económicos. Sí es su rol proveer, por ejemplo, infraestructura, seguridad y justicia para asegurar que todos estemos en igualdad de condiciones para competir y crecer. El tema del empleo de calidad es especialmente sensible: es de los pocos indicadores económicos que, a setiembre de este año, aún no había repuntado. Es, francamente, preocupante lo que pasa con la creación de empleo formal. Políticas para incluir a más personas dentro de empresas medianas o grandes, formales y productivas, es la principal agenda pendiente aquí.

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