De censuras, caprichos y poco liderazgo

La censura a Ana Jara es, según varios analistas,  consecuencia de la falta de liderazgo del presidente Ollanta Humala, quien ahora enfrenta una inestabilidad política que no favorece al país. Con 72 votos a favor, la posición de los legisladores apristas y fujimoristas pesó en el resultado. Durante el debate se escucharon fuertes reproches a los seguimientos ordenados por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI). Sin embargo, se olvidó que los mismos partidos que censuraron a Jara espiaron a centenares de personas sin que hasta ahora sean sancionados.

Para muchos es ilógico haber retirado a Ana Jara, quien se había mostrado dialogante, rápida y tenaz frente a los escándalos políticos y conflictos sociales. Jara está asumiendo las consecuencias de la inacción del presidente Humala, que no supo cortar sanamente los problemas originados por la DINI y sancionar a los responsables. Los congresistas opositores se aprovecharon de esta pasividad, la que finalmente devino en que después de 53 años, un Premier sea censurado por el Parlamento.

No se han medido las consecuencias de la situación, no solo por la inestabilidad política, también habrá un gran retraso en el trabajo de los ministros, sobre todo ahora que se están priorizando acciones contra el Fenómeno El Niño en diversas regiones. Ahora que existen más urgencias y necesidades, este panorama resulta inaudito.

El entorno económico también resulta afectado, pues no existe un clima de confianza. Todo está en manos de Humala y del Congreso, pues si este rechaza al nuevo gabinete, le cede al presidente la posibilidad de que disuelva el Congreso y convoque a elecciones parlamentarias adelantadas, lo que enrarecería más el clima político. En las actuales circunstancias, ello sería gravísimo.

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