Ciudadanía: ¿capacidad cognitiva o vivencia democrática?

Ciudadanía: ¿capacidad cognitiva o vivencia democrática?

UNESCO ha divulgado el resultado del Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana (ICCS 2016) con alumnos de 13-14 años de cinco países: Chile, Colombia, República Dominicana, Perú y México.

El 69% de ellos dijeron que estarían de acuerdo con un gobierno dictatorial “si trae orden y seguridad”, y el 65% si aporta beneficios económicos. Además se observa que cuanto más bajo es el nivel de educación cívica y ciudadana, más alta es la aprobación de los estudiantes hacia las actitudes antidemocráticas y antisociales.

Cabe aquí recordar extractos de la columna del filósofo y educador mexicano Pablo Latapí en el semanario Proceso (31/07/1999), señalando la importancia para la formación de los ciudadanos abordar y comprender con criterio realista los problemas de la vida pública nacional.

“So pena de hacernos tontos a nosotros mismos, no podemos plantear la educación cívica de las siguientes generaciones de espaldas a la realidad. El país está haciendo agua por sus cuatro costados; llegan a su límite problemas cívicos inveterados, como la corrupción y la impunidad; han entrado a su crisis definitiva el partido de Estado y sus controles corporativos, se resquebraja el antiguo presidencialismo, y las instituciones gubernamentales pierden credibilidad por su recurso al doble lenguaje y sus fracasos en el manejo de problemas nacionales…. Es en esta realidad, ante ella y necesariamente a partir de ella, como hay que formar ciudadanos hoy; …los estudiantes deberán aprender a ‘considerar y asumir su entorno social como un ambiente propicio para el ejercicio de actitudes comunitarias y cívicas’.”

Decía que los libros de educación cívica mostraban “un natural pudor del gobierno respecto a sus vergüenzas”, pero “nadie espera que un programa oficial exhiba las lacras del sistema político”. Así, en el ámbito del “deber ser” se referían a “abstracciones inocuas” como la libertad, justicia, igualdad, tolerancia, respeto a los derechos humanos, al Estado de derecho, amor a la patria y democracia como forma de vida desatendidos por los gobiernos.

En suma, cuando lo que debe modificarse de la vida real no entra a la discusión de clase, para tomar posición en temas concretos, y se trabaja con la idealidad de una sociedad perfecta, poco es lo que queda como reto cívico por asumir por parte de los estudiantes.


Escrito por: León Trahtemberg
COMPARTIR     Twittear Compartir

León Trahtemberg

León Trahtemberg

Educador y columnista de diversos medios de comunicación. Es miembro del Consejo Nacional de Educación desde el año 2002. Ha publicado 16 libros sobre Educación Peruana.Recibió las Palmas Magisteriales en grado de Amauta, máxima condecoración otorgada por el Ministerio de Educación del Perú (2001).