El ‘círculo vicioso’ del estrés y dolor

El ‘círculo vicioso’ del estrés y dolor

Caminando, súbitamente, un enorme perro se nos abalanza. Inmediata e inconscientemente, nuestro organismo reacciona con una respuesta de miedo o estrés; es decir, nuestras pupilas se dilatan, nuestros latidos se aceleran, la presión arterial aumenta, nuestra respiración se entrecorta y los músculos se tensan; nos preparamos para la lucha o huida, esta respuesta primitiva e inconsciente protectora frente al peligro.

Esta respuesta es mediada por el sistema nervioso autonómico, que, como su nombre lo sugiere, funciona independiente de nuestra voluntad y la conciencia.

Algo de estrés en nuestras vidas es necesario para superar peligros y dificultades; sin embargo, en nuestra sociedad, vivimos inmersos en una cultura del miedo y ansiedad, influidos por medios de comunicación plagados de todo lo negativo y peligroso del mundo, así; si estamos sanos, tenemos temor de enfermarnos; si poseemos cosas, angustia de perderlas; si tenemos trabajo, miedo de perderlo; y así hasta los miedos mas banales, como no ser aprobado por los demás, los mosquitos, etcétera.

Adicionales a esta realidad están las situaciones difíciles o dolorosas en nuestras vidas, todo lo cual pueden ocasionar un estado de estrés crónico con una activación constante de nuestro sistema nervioso inconsciente, y liberación de sustancias, como adrenalina y cortisol, algo para lo cual no estamos preparados, generando entre otros efectos, no siendo raro que en este estado alguno de nuestros músculos genere sensaciones de punzadas, algunas veces en el pecho; y si alguna de estas se dan en una persona con temor a un problema cardíaco, se preocupará si esos pinchazos serán del corazón.

Dirigirá mayor atención a esa zona, su cerebro estará más vigilante e hiperconcentrado en esa región y eso amplificará las sensaciones de esa área; es decir, la leve punzada inicial generará mayor tensión y luego mayor dolor, configurando un “círculo vicioso” de estrés que produce dolor y éste que intensifica el estrés, conduciendo a la persona en pánico al médico o a la emergencia por estas punzadas, creyendo tener un ataque cardíaco. Una alternativa para interrumpir este círculo es aprender a respirar, una inspiración y espiración armoniosas estimulan el sistema nervioso autónomo en modo de reposo quitando el peso a los pensamientos y emociones negativas y así, mientras se respira lenta y profundamente, uno empieza a relajarse y a alejar la mente de la zona.

 

Por: José Luis Raygada Mares

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