El cannabis y la esperanza para miles de piuranos

El cannabis y la esperanza para miles de piuranos

En febrero de este año, la Policía intervino un laboratorio clandestino de aceite de marihuana en San Miguel, Lima, y se incautó la planta con la que fabricaban el producto para tratar enfermedades de 60 pacientes. Ana Álvarez aseguró que, pese a la denuncia que se le impuso por este incidente, no se arrepiente de nada porque gracias a esto mejoró la calidad de vida de su hijo que sufre esclerosis tuberosa.

“Nosotros hacemos nuestra propia medicina, desobedeciendo las leyes y lo hacemos para garantizar la calidad de vida de nuestros hijos: es por amor. ¿Qué madre no haría cualquier cosa por su hijo que sufre convulsiones 10, 20 y 30 veces al día?”, declaró Álvarez a RPP Noticias, en setiembre.

Sin embargo, ahora ella y miles de peruanos más podrán recuperar la esperanza: el 19 de octubre, el Congreso de la República aprobó el uso medicinal del cannabis (marihuana), convirtiendo a Perú en uno de los últimos países del continente en dar este paso. El Ejecutivo será quien se encargue de reglamentar adecuadamente esta ley en un plazo de 30 días, tiempo que ya empezó a correr.

La investigación del cannabis medicinal ha sido liderada por Israel y gracias a Raphael Mechoulam y su equipo, quienes descubrieron la estructura y propiedades de los componentes THC y CBD en los años 60, ahora se sabe que esta planta puede contrarrestar los síntomas de enfermedades como epilepsia, cáncer, depresión, anorexia, Parkinson, fibromialgia, convulsiones, entre otros.

Tratamiento en Piura

“Inicié con 8 pacientes de 2 y 3 años. Tenían epilepsias severas y los fármacos ya no les hacían efecto. Incluso tenían sondas porque casi no comían: prácticamente siempre estaban en brazos de sus madres. Luego empecé a darles las gotas de aceite de cannabis y después de tres semanas convulsionaban 5 veces por semana, en lugar de 15 como antes. Se les veía relajados, les mejoró el tono del rostro, estaban más lúcidos”, narró Carlo Botto, neurólogo de Carita Feliz, centro que apoya el uso de este aceite.

Actualmente, Botto tiene ya un año de experiencia en el empleo de esta medicina natural y atiende a 250 pacientes entre Piura y Lima. Explicó que este aceite se aplica en gotas bajo la lengua y que el cuerpo tiene receptores cannabinoides, razón por la cual funciona muy bien como medicina.

“Según el diagnóstico del paciente, puedo usar el aceite como fármaco único, por ejemplo, en el autismo. En algunos casos de epilepsia lo uso como complemento del tratamiento. La cantidad de gotas también depende de la enfermedad: para epilepsias son hasta cuatro, para Parkinson son unas diez. Un gotero de 10 ml (200 gotas) cuesta cerca de 100 soles, pero ahora que ya es legal, el precio debería disminuir”, agregó el especialista con una enorme sonrisa en el rostro.

Es un avance

Muchos peruanos ya conseguían el aceite de cannabis de manera clandestina, algunos lo traían de Colombia, ya tenían sus proveedores. Así lo señala el neurólogo limeño Max Ángeles, quien también usa este aceite y ha logrado comprobar los resultados positivos de usarlo como complemento para el tratamiento de sus pacientes, especialmente para aquellos con dolores crónicos.

“La gente ya lo estaba consiguiendo de todas maneras. Me parece bien que ahora ya puedan regularizarlo y que ahora ya vayan a hacer estudios serios al respecto en nuestro país. En los pacientes que yo he atendido sí he visto mejorías, es una ayuda”, expresó el neurólogo.

Por su parte, la congresista Karla Schaefer piensa también que es un avance muy importante para el país, pues podrían darle legalidad a los actos de aquellas personas que tienen que acceder a esto de manera clandestina, para sanar sus enfermedades. Afirmó que, de todas maneras, gran parte de los componentes de los fármacos salen de las plantas.

“Hubo pocos opositores como Bienvenido Ramírez, pero no se dan cuenta que estamos pidiendo que este aceite se use en casos severos. ¿Los ansiolíticos, como el xanax y el clonazepam, no generan adicción? ¿No se pueden considerar drogas? El aceite de cannabis no causa dependencia ni funciona como droga”, manifestó indignada la parlamentaria.

“Yo lo propuse”

El congresita Hernando Cevallos presentó el pasado 5 de abril el proyecto 1159, donde no solo propone autorizar la importación, sino la producción, comercialización y uso nacional del cannabis medicinal. Posteriormente, fueron presentados otros dos proyectos similares.

“Yo hice el proyecto en abril. Luego, el 15 de mayo Alberto de Belaunde presentó un proyecto similar, y después el 29 de setiembre Gloria Montenegro también presentó uno. Hubo más propuestas, pero estaban fuera de tiempo”, comentó Cevallos.

El congresista señaló que su proyecto también incluye investigar más sobre el cannabis, lo cual estaría en manos del Ministerio de Salud. También indicó que esta sería una manera de evitar la informalidad: “La gente o lo compra en el mercado negro o lo prepara ella misma, pero quizá esa preparación sea insegura por no seguir ciertos estándares. Ya es competencia del Ejecutivo reglamentar adecuadamente esto y decidir de qué manera se harán los registros de los pacientes que lo necesiten, qué instituciones lo producirán, quiénes lo distribuirán”, dijo.

Al respecto, Hernán García, titular de la Dirección Regional de Salud, advirtió que una vez que se reglamente la ley, ellos harán las adecuaciones necesarias y empezarán a generar registros más detallados, pues no se podría distribuir el producto libremente.

¿Satanización?

En California y Nuevo México hay clínicas naturistas donde se trata a gente con aceite de cannabis y con otro tipo de medicamentos naturales desde hace años, pero muchos de estos casos se han mantenido en la clandestinidad, los indicadores no han salido a la luz. Ello, según la presidenta de la ONG Tierra y Ser, Erika Schaefer, se debería a que los laboratorios son una de las industrias más grandes del mundo y no les resulta conveniente que se conozca la eficiencia de la medicina alternativa.

“Los menos interesados en que se sepa la verdad lamentablemente son los laboratorios. Pienso que esta es una forma de monopolio y que por eso satanizaron a la planta de cannabis como una droga, calificándola como una de las más dañinas, cuando en realidad tiene un potencial medicinal fabuloso. Ya con esta nueva ley se evitaría el clandestinaje o que la gente se vaya a donde sea para conseguir el aceite”, comentó Schaefer.

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