Cambio de enfoque. Así no es

Cambio de enfoque. Así no es

En mis inicios como ejecutivo financiero, cuando pretendía plantear un procedimiento innovador como extender el ciclo de cobranza a los clientes, me recordaban que “así no es” y “así no se ha hecho nunca” con lo cual ya no podía sentar un nuevo paradigma.

Si llevamos este ejemplo a la corrupción que nos aqueja, hay que empezar por cambiar nuestra forma de pensar y rechazar la idea de que “en arca abierta hasta el justo peca”. Para Patricia Teullet (Peru21) no es así: “La forma de eliminar la corrupción es con personas íntegras dirigiendo el país, lo que requiere ciudadanos que compartan y exijan ese valor”. Se necesita convicción y decisión. Convicción de que “así no es” y firmeza para no aceptarlo. También se debe desterrar la indiferencia, que facilita que gane la corrupción.

Arrastramos un desfasado pragmatismo que fuera celebrado cuando vivíamos situaciones extremas de terrorismo e hiperinflación, que no puede permanecer como práctica de vida ni como principio para justificar el inmediatismo y el egoísmo por encima del bien común.

En el último “Hildebrandt en sus trece”, agudamente David Roca lo expresa así: “lo que está ocurriendo es la visibilización estruendosa de la crisis general del sistema vigente…un cuestionamiento al egoísmo individualista inculcado como ritual de la religión del emprendedurismo”.

Lamentablemente, la prensa con su visión miope y de corto plazo solo ve “lo que hace noticia” como una simple manifestación de los problemas de fondo y no como la degradación moral y la pobreza cultural y cívica que nos aqueja.

Debemos ver más allá de estas “noticias” que pretenden encerrar allí todo el problema. Es patente en la destrucción de la Amazonía y las fuentes de agua y en la desaparición de los valles costeros para urbanizar; una manera colonial y primitiva de relacionarnos con el territorio como si no fuera nuestro.

Nuestra tarea es actuar con honradez, justicia, solidaridad y compromiso, poniendo nuestro grano de arena en la búsqueda de un país aceptable.

Una vez logrado esto, podremos pensar en un desarrollo sostenido, confiando en que el tiempo nos lo permita.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.